Tras el aplazamiento de su gira, por fin pudimos ver el pasado domingo a Band of Horses, de nuevo, en Madrid. Vinieron también en 2011, 2016 y 2017 (al DCODE y al MadCool), pero siempre se agradece un concierto en sala. La banda ha publicado ya media docena de álbumes y, aunque había bajado el nivel en los últimos trabajos, en el disco publicado en 2022, Things Are Great, vuelven a estar realmente inspirados.

A las 21:15 de la noche (era domingo y se agradecía que no empezara muy tarde) entraron al escenario Ben Bridwell (voz), Ryan Monroe (teclados, guitarra), Creighton Barrett (batería), Matt Gentling (bajo) y Ian MacDougall (guitarra), para ofrecer uno de los mejores conciertos que hemos visto este año. Con un sonido contundente, y sorprendentemente bueno (la acústica de La Riviera no va a recibir ningún premio), Band of Horses arrancó con For Annabelle una actuación que incluyó 17 de temas de casi todos sus álbumes (sólo se olvidaron de Mirage Rock, quizá el más flojo) y dos versiones.

La característica voz de Ben Bridwell y el toque de folk (y algo de country) recuerdan inevitablemente a The Jayhawks y a The Shins, aunque la base indie rock del grupo les hace mucho más contundentes. Y lo más importante es la absoluta compenetración de todos sus miembros, que parece que llevaran tocando juntos toda la vida. El público, que llenaba la sala, lo pasó en grande con temas como Is There A Ghost o The Great Salt Lake. Hacia la mitad del concierto cayó la primera versión, Neon Moon, una canción del dúo country Brooks & Dunn, a la que siguieron Laredo, Lights y Crutch (estas dos últimas de su álbum más reciente), para terminar la noche con Wicked Gil y The Funeral, que fue el momento en el que la gente entró casi en éxtasis.

Quedaban los bises, en los que nos sorprendieron con una muy bonita versión del Never Tear Us Apart de INXS y la estupenda The General Specific, con la que cerraron una actuación que supo a gloria.

Fotos: Adolfo Añino