7.9
Score

Final Verdict

Baio sigue disfrutando de mezclar el pop más bailable con la electrónica más melódica. Una fusión que, una vez más, le vuelve a funcionar en su tercer trabajo, donde consigue algunos de los mejores temas fuera de su aventura con Vampire Weekend.

En los primeros años de Vampire Weekend, cuando veíamos a Chris Baio echarse sus característicos bailes encima del escenario, nunca pensamos que se iba a construir una carrera en solitario en la que lo principal es bailar. Ya sea en su faceta más pop, o en su faceta más electrónica, en sus discos siempre prima la música dirigida a hacernos mover los pies. Algo que también ocurre con su nuevo trabajo. Aunque hay que decir que, quizá, un poco menos. Debe de ser porque trata de un tema tan serio como la muerte.

Dead Head Control’ está grabado a medio camino entre los estudios que tiene Damon Albarn en Londres, y los que Baio comparte con Chris Tomson, uno de sus compañeros de banda, en Los Ángeles. Quizá, por ese cambio de escenario, el disco tiene una dualidad curiosa. Solo hay que escuchar el tema que lo abre y que le da título, donde empieza con un lado más folkie, y termina con una orgía de ritmos digna de cualquier grupo de breakbeat de los noventa. Un pulso entre el pop y la electrónica que vemos a lo largo de todo el disco. Aunque hay que decir que sale ganando esa faceta más Talking Heads que tan buenos resultados le ha dado hasta ahora. Ahí están las estupendas “Endless Me, Endlessly”, “What Do You Say When I’m Not There?” y “Never Never Never”, para corroborarlo.

Baio siempre tiene hueco en sus discos para meter algunos temas bastante extensos, y hay que reconocerle que es todo un acierto, porque muchas veces son canciones que necesitan un desarrollo diferente. Generalmente, suelen aparecer en su faceta más electrónica, como es el caso de “Dead Hand”, el corte más sintético del álbum, y todo un cañonazo lleno de beats contundentes. Eso sí, siempre desde una perspectiva muy melódica. Los otros dos cortes más extensos del disco se los guarda para las baladas. Bueno, mejor dicho, un juguetón medio tiempo llamado “Caisse Noire”, y un corte que es puro Vampire Weekend y que atiende al nombre de “O.M.W.”. Y ojo, porque aquí estamos hablando de palabras mayores. Este tema que cierra el álbum, y que está escrito junto a Ezra Koenig, es una delicia absoluta, en la que, sí, recuerda a su banda principal, pero también le pone su propia mirada personal. Atentos y atentas a ese piano que aparece a lo largo de la canción, porque, una vez escuchado, es imposible librarse de él.