8.0
Score

Final Verdict

De la reunión del talento de Melina Duterte (Jay Som) y Ellen Kempner (Palehound) solo podía salir algo como Bachelor. Su proyecto conjunto reúne todo lo bueno que tiene su música por separado y lo condensa en diez canciones notables donde hay indie-rock, folk, y algún que otro paisaje más lisérgico y ensoñador. Uno de los debuts del año.

Puede que los nombres de Melina Duterte y Ellen Kempner no os suenen de nada, pero si os decimos que son las mujeres que están detrás de Jay Som y Palehound, muchas y muchos ya sabréis de qué palo va este proyecto conjunto. Bachelor nace de la necesidad que tenían estas dos artistas de colaborar por primera vez, ya que llevaban años profesando una admiración mutua, así que lo lógico era que tarde o temprano acabarán montado algo juntas. Y hay que decir que ha sido una gran idea, porque su propuesta funciona casi a la perfección. 

Duterte y Kempner se han compenetrado de maravilla para componer y grabar estas canciones. De hecho, lo hicieron todo en dos semanas. Con la idea de acabar el disco cuanto antes, alquilaron una casa en California, y allí se pusieron una rutina diaria con la que consiguieron tener la base de este disco lista en 14 en días. Una especie de autoconfinamiento voluntario antes del obligatorio -todo esto ocurrió en los primeros días de 2020-, que solo fue alterado por unas pocas visitas. Entre ellas de las de Buck Meek y James Krivchenia de Big Thief, que grabaron unas guitarras y unas baterías. Y Annie Truscott, de Chastity Belt, y novia de Duterte, además de compañera en Routine, que tocó el violín en varios temas. Del resto se encargaron ellas mismas. 

Doomin’ Sun’ funciona porque han sabido fusionar muy bien sus dos maneras de ver la música. Indie-Rock, Folk, momentos más lisérgicos y ensoñadores…El debut de Bachelor coge todas esas facetas y las condesa en poco más de media hora. Así, nada más empezar, nos dejan “Back of My Hand”, todo un hit en el que sacan las cajas de ritmos a pasear. Un lado más animado que también dejan ver en la ruidosa y noventera, pero a la vez muy dulce, “Stay in the Car”. Para el resto del disco prefieren echar el freno y centrarse en su faceta más delicada. Y ahí también hay diferencias, porque no es lo mismo el folk minimalista de “Went Out Without You”, en la que no pueden negar la influencia de Big Thief, que ese rock más adornado que presentan en “Spin Out” y “Moon”. Lo que sí es cierto es que ambas propuestas funcionan muy bien. Al igual que “Sick of Spiraling” y “Aurora”, donde nos muestran los momentos más bellos del disco.