17 Oct 2026 15.052 artículos desde 2008

Jorge Bertran

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Cine/TV

Drácula de Radu Jade

Si hacemos caso al experto David J. Skal, el irlandés Bram Stoker no se inspiró más que mínimamente en el héroe nacional rumano Vlad Tepes, conocido como el empalador, para escribir su famosa novela Drácula en 1897. Sin embargo, la relación entre el personaje histórico y el ficticio vampiro transilvano ha servido como coartada para darle un giro novedoso a varias películas -principalmente a partir de Drácula, de Bram Stoker (1992) de Francis Ford Coppola- y, sobre todo, para propulsar la industria turística local de Rumanía, con mucho oportunismo y no demasiada vergüenza. Esto último lo aprovecha el director rumano Radu Jude para pergeñar su propia versión de Drácula (2026) que, más que una reinterpretación del texto clásico, es un nuevo ensayo cinematográfico del autor, en el que mezcla ficción, documental e imágenes generadas por IA, todo con el único fin de poner en solfa la sociedad actual.

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Rufus

La criptozoología siempre me ha parecido fascinante y aunque soy consciente de que las posibilidades de que haya un dinosaurio o una serpiente marina en el Lago Ness en Escocia son ínfimas, soy de los que prefiere creer. O al menos dejar volar la imaginación. Por eso una película como Rufus (2026) tiene de entrada mi simpatía, y como padre de un par de niños de vacaciones con demasiado tiempo libre, mi agradecimiento. Lo he escrito muchas veces aquí, en Indienauta: hay que llevar a los niños al cine, sacarlos de vez en cuando de las pequeñas pantallas de la tele, tablets, móviles y ordenadores para que participen de la experiencia de ver una película en una sala, en pantalla grande, compartiendo con otros espectadores. Una experiencia cultural que debe comenzar cuanto antes y que seguramente enriquecerá sus vidas con recuerdos imperecederos.

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Magallanes

Muy lejos del cine histórico clásico está Magallanes (2026). Dos nombres de los artífices de esta película deberían ser suficientes para ilustrar por qué no estamos ante un biopic al uso de un personaje histórico o ante el relato aventurero de una gesta marítima tan celebrada como la primera vuelta al mundo -aunque aquí, Juan Sebastián Elcano, no aparece-. El primero es el del director y guionista filipino Lav Díaz -también se encarga aquí de la fotografía y el montaje-, cineasta independiente cuyo éxito y prestigio tiene más que ver con los festivales de cine que con la taquilla. El otro es nada menos que Albert Serra, cineasta rebelde, transgresor y arriesgado, que aparece acreditado aquí como productor.

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La Odisea

En el programa Días de cine que se emite en la 2 de TVE, que es el mejor ejemplo de lo que debería ser la televisión pública, se le pregunta regularmente a directores y directoras, productores, actores y actrices, por sus películas favoritas. También se les pregunta por la película que es considerada una obra maestra pero que a ellos no les gusta. A ojo, un porcentaje bastante alto señala 2001: Una odisea del espacio (1968). Grandes artistas y técnicos del cine español confiesan que la cinta de Stanley Kubrick puede ser una obra maestra, pero ellos no entran, se aburren, no conectan, no la entienden. Permítame el lector hacer una apuesta: todos ellos han visto esa película, rodada con cámaras Super Panavision 70 y en película de 70 mm, en un televisor doméstico. Y si la revolucionaria película de ciencia ficción ya era un reto para los espectadores de 1968 en una gran pantalla de cine, en un televisor puede convertirse en un visionado imposible.

Entrevista a Ana Serret Ituarte

Hablamos con la directora Ana Serret Ituarte, cuya estupenda película, Apuntes para una ficción consentida, se estrena en salas, y que contesta a nuestras preguntas con generosidad y demostrando un amor al cine que entusiasma.

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Apuntes para una ficción consentida

Ana Serret Ituarte elige lo más cercano como el escenario de sus personajes en Apuntes para una ficción consentida (2026). Su propia ciudad natal, Madrid, sus calles, sus comercios y sus edificios sirven como telón de fondo para las cosas que le pasan a todo el mundo cada día. Y aunque es un cliché decirlo, en su película, la ciudad es un personaje más -y la directora le da una importancia tremenda a los paisajes en su película, gracias a la fotografía de Almudena Sánchez-.

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A 500 millas de casa

A 500 millas de casa (2026) parece una película de las de antes. Con esto me refiero a que aquí no hay trampa ni cartón, no hay trucos publicitarios, ni estrellas, ni franquicias, ni fenómenos en las redes sociales. Es simplemente una buena película. Una historia bien contada, con personajes definidos, sin ensalada de géneros, pero con momentos de drama, de comedia y de tragedia, como la vida misma. Todo contado con contención, siguiendo un relato coherente, aunque con rupturas temporales narrativas que revelan el verdadero corazón de la historia. No hay vistosos efectos especiales, sino una historia sobre seres humanos, los de una familia de clase obrera que vive en Reino Unido. Y parecen felices.

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Se tiene que morir mucha gente

Desde luego, hacen falta más comedias. A poder ser, inteligentes, modernas y hasta progresistas. Se tiene que morir mucha gente (2026) -un título afortunado-, creada por Victoria Martín para Movistar +, es todo eso. Su gran virtud es que la prioridad de los guiones que firma Martín -junto a Laura Márquez e Ignasi Taltavull- es hacer reír. Y eso se agradece, en un momento en el que la mayor parte de la ficción parece más interesada en mandar un mensaje. No quiero decir con esto que las series o películas no deban ser políticas -todas lo son- pero sí es cierto que se echa de menos la voluntad de anteponer el chiste a todo lo demás. Los mejores cómicos son capaces de soltar la broma más incorrecta del mundo solo por hacer reír. Y en sus mejores momentos, Se tiene que morir mucha gente hace lo propio. Esto sin negar que las tramas argumentales de esta comedia reflejan problemas sociales actuales.

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Toy Story 5

Las tres primeras películas de Toy Story constituyen un hito cinematográfico indiscutible. La primera cinta, dirigida por John Lasseter en 1995, fue el primer largometraje animado por ordenador de la historia, pero, además, fue la presentación de unos personajes que se han convertido en iconos de la cultura pop. Si la segunda entrega era una apuesta por ofrecer un entretenimiento espectacular, la tercera película cerraba la historia del protagonista humano, Andy, convirtiéndolo en un joven que ha dejado de jugar con sus juguetes, en una metáfora del transcurso de la vida y de cómo inevitablemente vamos dejando cosas atrás. Una trilogía perfecta.

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Obsession

En la ecuación del amor siempre hay una incógnita que, al ser despejada, puede convertirse en felicidad o en sufrimiento. El amor no correspondido puede ser difícil de asumir, pero incluso si los sentimientos son recíprocos se puede acabar experimentando desengaños, infidelidades, o desavenencias por incompatibilidad de caracteres. Hemos visto muchas comedias románticas sobre estos asuntos, pero me parece muy original convertir lo romántico en terror, cosa que consigue el director y guionista Curry Barker -otro joven cineasta nacido en Youtube- en la estimulante Obsession (2026), un auténtico festín de terror y mal rollo sobre el amor romántico.