Star Wars: El despertar de la Fuerza (J.J. Abrams, 2015)
Si habéis ido a ver<strong>El despertar de la Fuerza </strong>en los primeros días de su estreno, en un cine atestado de gente de todo tipo, con familias enteras disfrazadas como los personajes de la saga, os habréis dado cuenta de no es simplemente una película. Sé que no soy el primero en decirlo, pero<strong> Star Wars</strong> es un mito moderno. Una historia que ha calado tan profundamente en el inconsciente colectivo que ocupa el mismo lugar que las leyendas y la religión. Con esto no quiero decir que la gente "crea" en la Fuerza, sino que su relación con la historia de <strong>Luke Skywalker</strong> es mucho más íntima que con el libro de Job de la Biblia. Los mitos no se crearon para vender entradas, camisetas o figuritas. Tienen una función psicológica como metáforas de las etapas de la vida y nos ayudan a superarlas. Y aunque<strong> Star Wars</strong> vende un montón de entradas, camisetas y figuritas, su estatura mítica es innegable e inigualable. Porque habrá ayudado a más de un niño a hacerse consciente de la muerte de su padre, le habrá enseñado a otro que una galaxia entera no puede separarle de su hermana, nos ha dicho a todos que hay que rebelarse contra el mal, pero empezando por el que anida en nuestro interior.








