8.2
Score

Final Verdict

Arlo Parks debuta con un excelente trabajo en el que resulta casi imposible descartar alguna canción. Una colección de temas elegantes y cálidos, donde la voz de Parks se adapta perfectamente a sonidos cercanos al trip-hop, el r&b o funk. Todo hecho con buen gusto y con una madurez asombrosa a pesar de contar con tan solo 20 años.

Arlo Parks ha protagonizado uno de los ascensos más rápidos a la primera fila del pop británico que se recuerdan. De hecho, se podría decir que prácticamente ha aterrizado allí. Y es que, desde que su primer single sonó en las radios británicas, a este álbum de debut por todo lo alto, apenas han pasado dos años. Eso sí, en este corto periodo de tiempo, ha sabido jugar muy bien sus cartas, publicando singles excelentes, una colaboración con Clairo, y dejando que la prensa de su país la proclamara como la “la voz de su generación”. Algo que, en un principio, podría parecer exagerado, pero que se entiende perfectamente nada más escuchar el disco.

Collapsed In Sunbeams’ es una colección de canciones en la que la joven de 20 años nos habla de identidad sexual, del mundo queer, de la salud mental y de la imagen corporal. De ahí que se haya convertido en una especie de heroína para una parte de la juventud de su país. Y lo más curioso de su propuesta, es que, a pesar de tratar este tipo de temas tan serios, sus canciones desprenden calidez y resultan de lo más agradables. Es más, aunque suene un poco mal, se podría decir que estamos ante el mejor disco de autoayuda que podemos encontrar ahora mismo.

Buena parte de la luminosidad que presentan sus canciones se debe al buen uso que hace de las bases. Afortunadamente, no se queda solo en terrenos soul y r&b, y por aquí hay ingredientes más cercanos al UK Garage o a trip-hop. Un buen ejemplo es “Hurt”, la canción que sirve de apertura tras la intro. Aquí estamos ante el momento más oscuro del disco, que tampoco lo es tanto, ya que, aunque su ritmo nos lleva directamente al Bristol de los primeros 90, cuenta con un estribillo vibrante y absolutamente redondo. Otro ejemplo de su versatilidad lo protagoniza “For Violet”, una de las pocas baladas del disco. Y es que, ella misma se declara fan de Portishead, algo que, tras escuchar esta canción, es más que evidente.

El disco cuenta con tantas canciones redondas, y con tanto single potencial, que es casi imposible elegir alguno. Sabe muy bien lo que se hace cuando quiere que nos echemos unos bailes. Algo que es imposible no hacer con temas como “Too Good”, donde explora ritmos más reggae, o “Just Go”, en la que se pone un poco más elegante. Pero también sabe lo que es tocar la fibra y fabricar canciones que te arropan a la primera escucha. Y ahí es donde entran “Caroline” y “Green Eyes”, dos auténticas joyas donde también juegan un papel importante las guitarras. De hecho, Radiohead entre otra de sus influencias confesadas, por lo que no debe extrañar ese sonido, ni el de una balada como “Black Dog”, donde deja que la acústica cobre protagonismo, y en la que hay una curiosa mención a Robert Smith – “you do your eyes like Robert Smith”-.