Las sombras de la dictadura

Argentina 1985 es la crónica del primer juicio civil contra los crímenes de la Dictadura militar que rigió el país sudamericano entre 1976 y 1983. Hechos reales convertidos en cine con una efectividad pasmosa por el director Santiago MitrePaulina (2015)- apoyado en el guión por otro director del ‘nuevo cine argentino’, Mariano Llinás –La flor (2018)-. La película abraza el formato del cine clásico de Hollywood, estamos ante un thriller político y judicial, para narrar los hechos desde una perspectiva ‘objetiva’ y cronológicamente. El protagonista es un fiscal, un funcionario, que tendrá que enfrentarse nada menos que al oscuro poder del fascismo, que en ese momento seguía muy vivo en Argentina a pesar de la llegada de la democracia. Ese fiscal, un personaje casi capriano, funciona de maravilla gracias a la inmensa presencia de un actor como Ricardo Darín, que sin pestañear da vida a Julio Strassera.

El film está construido para llevarnos hasta un emocionante clímax protagonizado por Darín, y vaya si lo consigue. La película tiene un ritmo tremendo: comienza lenta, presentando a los personajes y describiendo, con mucha habilidad, un clima familiar de falsa normalidad en un país que, en realidad, sigue paranoico por el miedo a la autoridad y a las instituciones, en las que han sobrevivido personajes muy oscuros de la dictadura. Y si puede ser cierto que esta película ‘ya la hemos visto’ en las decenas de films sobre conquistas sociales y políticas del cine americano, también es verdad que en Argentina 1985 todo está muy bien ejecutado y que la idiosincrasia argentina aporta un sabor diferente: el humor hasta en las situaciones más terribles y los coloridos personajes secundarios ayudan a matizar el idealismo del argumento y a digerir el terrible relato de las víctimas de los secuestros, torturas y asesinatos que se juzgan. Pocas veces en una misma película se llora y se ríe con tanta facilidad.