¿Se debe cancelar a una banda entera por los actos cometidos por uno de sus miembros? Esta pregunta nos pasó por la cabeza a muchos de los asistentes al concierto de Arcade Fire de ayer en Madrid. Las acusaciones de abuso sexual contra Win Butler, la cuales están siendo investigadas por la justicia canadiense, han trastocado la carrera de la banda canadiense. Pero, más allá de que tendrá que ser un juez quién dictamine si hay un delito o no, habría que analizar si es justo cancelar a un grupo donde hay seis miembros más. Además, todos ellos con gran presencia en el escenario. Y por el recibimiento que les dieron en un abarrotado WiZink Center, parece que ser que no.

No empezó bien la noche con un DJ atronando al público con un perreo mezclado con techno. Y más sabiendo que estaba ocupando el hueco de Feist, que dejó la gira tras enterarse de las acusaciones contra Butler. Para colmo, el grupo se permitió el lujo de salir con casi media hora de retraso. Un tiempo que emplearon en poner el Bolero de Ravel a todo trapo. Pero todo eso se olvidó en cuanto la banda entró por el lado derecho de la pista rodeada de seguridad y con sus miembros dando la mano a los allí presentes -algo que ya hacían en su anterior gira-.

Arcade Fire venían a presentar ‘WE’, su notable último trabajo, y con él empezaron su concierto. Concretamente, con esa “Age of Anxiety I” que lo abre, y que, sin ser un comienzo muy espectacular, sí que sirvió para comprobar que sus canciones nuevas funcionan muy bien en directo. Algo que veríamos a lo largo de todo el concierto, ya que la fiesta dance que se montaron con “Age of Anxiety II (Rabbit Hole)”, y la impactante unión de “The Lightning I” y “The Lightning II”, fueron dos de los grandes momentos de la noche -y de los más coreados-. Además de “Unconditional I (Lookout Kid)”, que resultó de lo más tierna. Y más cuando en su estribillo levantaron unos hinchables gigantes y sonrientes.

Hace tiempo que la banda canadiense adapta sus espectáculos para grandes recintos-algunos todavía recordamos la sosa presentación de ‘The Suburbs’ en este mismo recinto-. Ahora cuenta con ganchos más efectistas que van más allá de jugar a las sillas en el escenario y cambiar de instrumento constantemente. Y esto hace que sus canciones jueguen en otra liga en este tipo de recintos. El mejor ejemplo lo tenemos en ese pequeño escenario adicional que tienen montado en mitad de la pista, y al que apenas acuden en tres ocasiones en toda la noche. Pero claro, si a mitad de una espectacular “Afterlife”, Win Butler se recorre la pista entera para cantar un trozo de apenas un minuto en ese escenario, el público se viene arriba. Y si Régine Chassagne hace lo propio con “Sprawl II”, pues vuelve a pasar lo mismo.

Hay una cosa que está clara desde el principio, y es que, más allá de efectismos, una buena iluminación, e hinchables gigantes, Arcade Fire tienen uno de los repertorios más consistentes del rock actual. Y en su visita a Madrid dieron buena cuenta de él. Solo en la primera mitad de concierto cayeron temas como “Ready to Start”, “Neighborhood #1 (Tunnels)”, la ya comentada “Afterlife”, o “Reflektor”. Y sí, todas ellas fueron recibidas y coreadas como si fueran la última canción que íbamos a escuchar en nuestra vida. Porque es innegable que la banda de Montreal sigue teniendo una conexión especial con su público, y eso se pudo ver especialmente en “Rebelión (Lies)” y “Everything Now”, con las que el WiZink casi se vino abajo. La pena es que en la segunda no sacaron un buen sonido y los graves resultaron muy incomodos.

El segundo escenario fue el protagonista del bis, y de paso, del momento más aburrido de la noche. En él atacaron al completo las cuatro partes de “End of the Empire”, que representan la parte más floja de su último trabajo. Pero, afortunadamente, tenían preparada una sorpresa. Y es que, al igual que están haciendo en otros países, se guardan unos minutos para atacar una versión. Y aquí cayó una fantástica revisión en clave acústica del “Spanish Bombs” de The Clash. La cual empalmaron con su “Wake Up”, que de sorpresa no tenía nada, ya que siempre acaban con ella, pero lo cierto es que a uno se le siguen poniendo los pelos de punta viendo a casi 12000 personas corearla como si les fuera la vida en ello.