Arab Strap, ‘Half-Told Tales’ (Rock Action /PIAS, 2026)

Aidan Moffat y Malcolm Middleton, los dos miembros de Arab Strap, son dos personas que siempre ha tenido un cierto carácter político. Sobre todo, desde que volvieron en 2021 con el estupendo ‘As Days Get Dark’. Quizá, también, porque el mundo se ha llenado de mierda fascista sin que nadie se avergüence de esto. Así que, al final, la rabia sale y termina formando parte de lo que haces cada día. Lo bueno es que Moffat y Middleton siempre han contado con un sentido del humor bastante particular que hace que no te quieras pegar un tiro después de escuchar un disco de su banda. Además, su envoltorio musical siempre está lleno de matices y ganchos que llevan sus canciones muy alto. Algo que se recrudece en su último trabajo, donde la electrónica sigue presente, pero ahora está acompañada de guitarras más potentes y alguna batería más contundente.
‘Half-Told Tales’ nos muestra a estos Arab Strap más contundentes nada más empezar. El dúo escocés abre este trabajo con una ‘I Get Noise’ marcada por una sección rítmica contundente y unas guitarras que no pueden rugir más. Además de un saxo que acompaña de la forma más estridente. Una apuesta por las baterías potentes que también se deja ver en “Fighting For You”, donde también se sacan de la manga una línea de guitarra realmente alucinante. O en “Glamour Magick”, en la que pisan el freno, pero no la intensidad de su propuesta. Algo parecido a lo que ocurre con “Basic Physics” y “Dollar Park”. Y no hace falta decir que, en ningún momento, pierden este talento melódico que siempre han tenido sus canciones. Aunque sí es cierto que Aidan Moffat está bastante parlanchín y se centra bastante en el spoken-word. Quizá, por que la ocasión lo requiere.
Los dos miembros de Arab Strap están bastante preocupados por ese auge del machismo en redes sociales que ataca al feminismo. Principalmente, porque tienen hijas y les preocupa el mundo en el que tienen que vivir. De todo eso hablan en “Be a Man”, uno de los momentos más delicados del disco. Aquí, apuestan por una caja de ritmos sosegada, un piano, y la faceta más melancólica de Moffat. Y a esto le añaden un delicado saxo en su tramo final. Todo para hablar de la masculinidad toxica. Sin embargo, para enfrentarse a la falta de empatía que hay en el mundo, entregan una “You You You” que apuesta por un sonido más dance. Eso, hasta que llega a su tramo final y pasan al rock. Y en ese giro hacia el rock, aparece “Ampersand”, una preciosa balada que nos muestra uno de los momentos más emocionantes del disco.
Es probable que haya gente que eche en falta ese lado más sintético que aparecía en sus dos anteriores trabajos. Porque, aunque hay algunas muestras de esto, como esa “Gape” un tanto jazzy, o la delicada “Sunsong”, buena parte del disco va por otro camino. Y la mejor muestra de esto lo tenemos en “Beats Per Minute”. El tema que cierra el álbum se cuece a ritmo lento (el título debe de ser una de sus coñas) y está más cerca del post-rock que de otra cosa. De hecho, no desentonaria en uno de los últimos discos de Mogwai, los jefes de su sello discográfico. Un sonido que casa perfectamente con lo que aborda la canción, que no es otra cosa que el paso del tiempo y la mortalidad. Además, parece que abre un nuevo camino para el dúo escocés. Aunque con ellos nunca se sabe.