No dejéis que, en este 2020 marcado por la pandemia y el cierre de cines, una película como Ane pase desapercibida. Ópera prima del director bilbaíno David P. Sañudo, Ane es la hija desaparecida de la protagonista del film, Lide, madre separada que se gana la vida como vigilante de seguridad en las obras del tren de alta velocidad. 

La acción nos sitúa en Vitoria, en el año 2009, un contexto político relevante porque eso que separa y enfrenta a Lide y a la rebelde Ane, tiene que ver con el terrorismo -ETA abandonó la lucha armada en 2010-, con las tensiones sociales y políticas de la sociedad vasca en esos años. Lo más interesante de la película es que utiliza este escenario como vehículo para un conflicto madre e hija, que permite explorar al mismo tiempo las heridas de una sociedad y las de una familia que se ha separado. Esto se sostiene sobre los hombros de una enérgica Patricia López Arnaiz, que interpreta a una incómoda y combativa madre coraje, que llega a resultar antipática, pero que también muestra momentos de vulnerabilidad, de duda, de tirar la toalla ante el descubrimiento de que su hija se ha convertido en una persona independiente, que, no le gusta demasiado. 

El guión plantea de forma inteligente imágenes significativas que muestran la brecha que separa a la madre de la hija: una silla vacía o un pañuelo rojo que acaba perdiéndose; pero también hay pequeños detalles que muestran cómo Ane -convincente Jone Laspiur– es un reflejo de su madre y se ha convertido en otra mujer fuerte, pero impulsiva: fíjense en cómo beben las dos de una botella de bebida isotónica. Estos elementos, casi todos, no son subrayado por el director: Sañudo busca una puesta en escena veraz, pero significativa, utilizando imágenes espejo que ayudan a contar la historia, pero también a expresar los temas de la historia cuyo guión firma junto a Marina Parés

Película revelación en el Festival de San Sebastián, Ane debería estar muy presente en los premios Goya, especialmente en las categorías de director novel y mejor actriz principal.