American Football, “LP4” (2026, Polyvinyl)

Aquellos American Football universitarios que deslumbraron en un ya lejano año 1999 con un trabajo minimalista, que se movía extraordinariamente bien entre el midwest emo y el rock/indie progresivo o math rock, vuelven a las andadas 27 años después, con un mucho más que digno cuarto trabajo en el cual muestran que la madurez les ha sentado estupendamente.
Y esta nueva entrega, a la que denominaremos “LP4” para diferenciarlo de los anteriores, ya que todos los albums de la banda se denominan exactamente igual: “American Football, nos trae temas más largos, lentos, maximalistas y eternamente atmosféricos (por momentos se asemejan a Blue Nile en “Hats”). El transcurso de los años también ha devenido, como no podía ser de otro modo, en el abandono de aquellos dramas juveniles que atosigaban a la banda en el año 1999 y que se han sustituido en la actualidad por la popular crisis de la mediana edad, los manidos divorcios, las siempre anunciadas desesperaciones, paternidades que orgullecen y desesperan a partes iguales, los oportunos enaltecimientos de egos personales, arrepentimientos varios y, como no, el casi obligatorio momento de posicionarse ante la indefectible llegada de la muerte.
Para observar de forma empírica los cambios que se han producido entre aquel primer lanzamiento de American Football y el momento actual de la banda, es tan increíblemente sencillo como recuperar aquel estupendo himno juvenil por excelencia de su primer trabajo que respondía por “Never Meant” y con posterioridad lanzarse a por “Blood on my Blood” de su actual entrega, para comprender la larga travesía que han tenido que recorrer la banda de Illinois durante todo este tiempo.
En cuanto al presente “LP4”, no hay duda de que la pieza central del mismo y sobre el que gira todo el album, son los más de 8 minutos de la nostálgica y oscura “Bad Moons”. Una de esas canciones que casi por si solas sirven para justificar la publicación de un álbum. Un tema post rock creciente y melancólico, con final pletórico, de esos que se moverían en una banda que se moviera equidistante entre Sigur Rós y Yes. Pero “LP4” tiene muchas más cosas destacables, como la flotabilidad de la emotiva con cargas suicidas “No feeling” en colaboración con Brendan Yates de Turnstile, que podría tener un perfecto acomodo como descarte en su día desconocido del mismísimo “Disintegration”.
“Patron Saint of Pale”, es de esos temas que acabarás volviendo a el de forma inevitable, una y otra vez, siempre y cuando hayas conseguido salir de escuchar en bucle “Bad Moons”. Atesora una música tirando a alegre, mientras la letra desarrolla como resolver un divorcio complicado. Comparte escenario con “Blood my Blood” ese otro tema también brillante y reluciente en cuanto a las guitarras, pero triste y melancólico por lo que respecta al bajo, la batería y especialmente la letra. Esa especie de temas que a los veteranos nos provocan que salgan a relucir aquellos recuerdos recónditos que nos dejaron marcados a fuego The Smiths como dueños y señores de ese negociado en concreto. La canción gana con el contrapunto que protagoniza la voz de Caithlin de Marrais.
“Desdemona”, es quizá el tema que mas recuerda a los American Football de siempre y la canción inicial “Man Overboard” destaca por un argumento sonoro con baterias hipnóticas, guitarras y sintetizadores en capas y capas, con sonidos densos y turbulentos que te engancha y te deja con ganas de mucho más.
La escasa prodigalidad de American Football no es obice para que manifestemos la grandiosidad de la banda y más cuando son capaces de entregarnos este gran trabajo, atrayente, que nos muestra la madurez de una banda en todo su esplendor y que los vuelve a situar casi exactamente, o al menos muy cerca, de aquel nivel de grandiosidad con la que nos deslumbraron hace ya demasiado tiempo. Han lanzado un clásico.