Algunas bestias

Sin concesiones

Algunas bestias le valió el premio Kutxabank-Nuevos Directores del festival de San Sebastián al chileno Jorge Riquelme Serrano. Premio justificado por la capacidad del realizador para generar tensión e incomodidad a partir de lo que en principio es una simple reunión familiar.

Dicho encuentro ocurre en una pequeña isla, solitaria y desconectada de la civilización, que se convierte en el escenario perfecto para el conflicto y para que salgan a la luz los rincones más oscuros del ser humano.

No estoy exagerando. El film de Riquelme Serrano es un estudio de personajes, o más bien de las dinámicas familiares, que explora sus aspectos más perversos, con una mirada decididamente sucia que nos hace sospechar durante todo el metraje que algo terrible va a ocurrir. Las formas suaves y cariñosas de los miembros de esta familia se revelan enseguida como parte de un teatro de la hipocresía que hiela la sangre.

Al frente del reparto, dos actores soberbios como Paulina García Gloria (2013) y La novia del desierto (2017)- y Alfredo Castro El club (2017) y Desde allá (2017)-, seguramente los abuelos más turbios de la historia del cine.

El film es soberbio, sobre todo cuando se mantiene en la sutileza, pero es necesario decir que cuando se traspasa la frontera de lo sugerido, a lo explícito, Algunas bestias alcanza niveles insoportables de incomodidad y sordidez. Estáis avisados.