Algora, “Un extraño entre en las rosas” (El Genio Equivocado, 2020)

Algora se alía con Raúl Querido para sacar su mejor disco hasta la fecha

Con los años, Victor Algora se ha convertido en uno de los cronistas más interesantes del panorama musical patrio. Sus canciones, que hablan sin tapujos de lo que puede ser el día a día de una persona cualquiera en una gran ciudad, funcionan por su sencillez y por la cercanía que transmiten. Porque sí, se podría decir que Algora tiene tanto de contador de historias, como de músico. Algo que se aprecia más que nunca en su nuevo trabajo, donde nos deja diez canciones que nos hablan de la soledad, la confusión, y la búsqueda constante del amor y la belleza.

Grabado en Madrid junto a Raúl Querido, “Un extraño entre las rosas” nos presenta una faceta mucho más electrónica de lo habitual. Son diez cortes de puro synth-pop, que suponen un equilibrio entre el lado más pop de Algora, y el lado más electrónico de La evolución del hombre pájaro, el proyecto sintético con el que editó un disco en 2015. Y ese es su mayor acierto, porque, si unes la facilidad para hacer un buen estribillo y una buena melodía que tiene el de Guadalajara, con su pasión por la electrónica, te salen diez hits en potencia.

Algora empieza fuerte soltando uno de los mejores temas del disco nada más empezar. ‘Disco mágico’ es un trallazo electro, en el que se saca de la manga un estribillo redondo que, para colmo, viene coronado por un precioso sintetizador de lo más ensoñador. Toda una oda al baile a la que es imposible resistirse. Porque sí, está más bailongo que nunca, y lo demuestra en varias ocasiones a lo largo del disco. Ya sea en forma de pop sintético juguetón, como es el caso de esa ‘Poesía de la distopía’ en la que nos cuenta una curiosa historia de amor entre montañas de ropa, o fríamente con ‘Chicos trasparentes’, donde las Apps para ligar son las protagonistas. Pero lo mejor de esta faceta, y casi diría que del disco, llega con ‘Dondiego’, un espídico himno dance en el que nos cuenta un cuelgue con un chico que “solo quiere bailar y nunca follar”. Absolutamente hipnotizante.

La capa sintética no le puede sentar mejor al Algora más melancólico. Los ritmos cortantes y fríos con los que encara un tema como ‘Fotos en los gimnasios’, le vienen de maravilla a esa letra que habla de soledad y promiscuidad. Algo que también ocurre con ‘Drogas nuevas’, el que fue el primer single, y un tema que ya se ha convertido en uno de sus mayores éxitos. También es cierto que es la canción que más se asemeja a sus trabajos anteriores. Y, para terminar, Algora nos deja ‘Reflexiones de una lavadora’, una canción que puede ser una metáfora sobre la muerte, o simplemente una crítica al consumo desaforado en el que estamos sumergidos. Un tema que, por cierto, sale a la luz en más de una ocasión a lo largo del disco.

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