8.0
Score

Final Verdict

Alex Cameron sigue dando muestras de su enorme talento en 'Oxy Music'. Un disco en el que utiliza la crisis de los opiáceos que vive los Estados Unidos para dejarnos otra estupenda colección de canciones de pop sintético y elegante.

Alex Cameron es un tío particular. Su carrera ha ido adoptando diferentes papeles con cada uno de sus discos y dejando que el público se quede con una imagen suya que nada tiene que ver con la realidad. Cameron no ese tipo duro que aparecía en las portadas de sus primeros discos, aquello no era más que un personaje. Pero también su forma, un tanto arriesgada, de denunciar la misoginia y la homofobia. Algo que le ha causado algún problema en el pasado -el uso de la palabra faggot en “Marlon Brando” fue un tanto polémico-. Pero esto ya cambió con su anterior trabajo, el cual estaba dedicado al amor que siente por su mujer- la actriz de la serie Girls Jemima Kirke-. Y también ha cambiado en su nuevo álbum, en el que muestra a un hombre más vulnerable.

Oxy Music’, que juega en su portada con la influencia evidente de Roxy Music que tiene su música, y con el diminutivo en ingles de la oxicodona, es un disco inspirado en la crisis de opiáceos que vive Estados Unidos. Y para ello, una vez más, se mete en ese papel. Porque no es que en realidad Cameron esté enganchado a las pastillas. Pero él podría ser otros miles de padres de familia con vidas supuestamente acomodadas que sí se han enganchado. Eso sí, no penséis que nos deja una chapa antidrogas, simplemente se dedica a contar historias de una persona enganchada este tipo de sustancias. Además, no se queda ahí, también hay otros temas dentro del álbum.

Best Life”, la canción que abren el álbum, nos presenta un hombre cansado de muchas cosas, pero que, de algún modo, se conforma con lo que tiene. Y lo hace como mejor sabe, con un pop sintético lleno de elegancia en el que el saxo de su inseparable Roy Molloy cobra bastante protagonismo. Unos ingredientes que también aparecen en la estupenda “Sara Jo”, en la que nos cuenta la historia de una familia aquejada por los males de la vida moderna. Y, como Alex Cameron es muy de meterse en polémicas, también se atreve con la cancelación cultural en “Cancel Culture”. Además, dando cera tanto a los que cancelan, como a los que se quejan por ser cancelados.

Las drogas y la adicción son las protagonistas del resto del disco. Así, nos deja una cálida y festiva “Prescription Refill”, donde un teclado juguetón quita hierro al asunto. O una “Hold The Line” sumamente pop en la que las referencias a meterse rayas son más que explicitas. Algo que también ocurre con “K Hole”, una deliciosa balada en la que no puede negar la influencia Bryan Ferry. Pero lo cierto es que lo mejor del álbum llega al final. “Oxy Music” es un impresionante tema de seis minutos en el que cuenta con la ayuda de Jason Williamson de Sleaford Mods. Y lo hace para contarnos que, en realidad, no puede dejarlo. Y, una vez más, se contrarrestan música y letra, ya que, ese estupendo estribillo tan pop que aparece en su segunda parte, no deja de ser una referencia de lo mas explicita al suicidio.