Las cadenas, ya sean políticas (Hunger, 2008), psicológicas (Shame, 2011) o físicas como en este caso, son una constante en la breve pero intensa filmografía del siempre aséptico Steve McQueen.

Con impasibilidad y pulso firme rueda la biografía de Solomon Northup, un hombre al que le arrebataron la libertad en los momentos previos a la Guerra Civil Americana y que permaneció recluido durante doce años en una plantación de algodón en Louisiana.

Este relato le sirve para mostrar la vergüenza del pasado de un país curtido a latigazos, la brutalidad y deshumanización de una sociedad que imponía el abuso y la superioridad racial robando la dignidad de aquellos que no eran más que una “propiedad”.

Con un reparto de ensueño encabezado por Chiwetel Ejiofor y Michael Fassbender, esta sobria y muy clásica crónica del abuso está destinada a rendir cuentas con la Academia y lograr lo que no consiguió en 1985 Steven Spielberg y su “El color púrpura” con una película de temática similar (son 7, de momento las nominaciones que tiene a los Globos de Oro, partiendo así como favorita a las nominaciones a los preciados Oscars de Hollywood).

Estridentemente violenta, esta cruda y desesperada lucha por la supervivencia se convierte en un relato épico “de carne y lodo” en el que un majestuoso Diseño de Sonido y una espléndida Fotografía acentúan sobresalientemente los momentos de máxima angustia.

Muy recomendable.