Will Oldham y Alan Licht, “Bonnie ‘Prince’ Billy por Will Oldham” (Contra Editorial 2012)

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre Will Oldham, pero nunca se atrevió a preguntar (o nunca pensó que fuera a tener respuesta). Ese debería ser el subtítulo, o el mejor resumen posible de este libro, en realidad extraordinaria y extensísima entrevista entre el cantautor Will Oldham, más conocido como Bonnie ‘Prince’ Billy, y el también músico Alan Licht, publicado en nuestro país por la editorial Contra el pasado año.

El esquivo artista de Kentucky, inclasificable músico de culto y actor bajo las órdenes de directores tan personales como John Sayles o Kelly Reichardt, se muestra en esta conversación en toda su complejidad y vitalidad, ya que la obra debe entenderse como el relato, abierto -se nota el grado de confianza con su interlocutor/entrevistador Alan Licht, las razones quedan expuestas en el prólogo- y subjetivo -no puede ser de otra forma- de su experiencia personal y, claro está, creativa.

Y es que si por algo destaca Bonnie ‘Prince’ Billy por Will Oldham, el libro, es por intentar desentrañar qué hay detrás de la creación musical -también sobre la creación cinematográfica, pero de una forma mucho más secundaria-, de la composición de canciones y como estas se trasladan, a los discos y al directo, así como qué relación tiene el músico con la industria, el público y su escena/generación musical.

Obviamente, esta conversación sobre “el arte y el artista” adquiere un prisma muy singular a tenor del entrevistado. Oldham es un “bicho raro” con todas las de la ley. Su visión del arte es tan compleja -confusa en no pocas ocasiones- como elocuente. Obsesivo con la defensa de su libertad e independencia como autor –”No es que los sellos grandes sean malos. Es que un autobús de gira o un anuncio del tamaño de una pared no solo no es algo tan sensacional, sino que en realidad no lo echo en falta en mi vida” sentencia-, el discurso de Oldham supone un desafío -por exitoso- a los patrones habituales, en todos los niveles.

El control de áreas como la promoción o el diseño de sus discos, y sobre todo su idiosincrática manera de entender la música en directo, siempre cambiante, tanto en las interpretaciones de sus temas como de los músicos con los que comparte escenario, demuestran que para él componer canciones, definidas por él mismo como “la vida real de la imaginación”, no es solo su profesión, es “su manera de ganarse la vida, lo que significa que lo haces «para la vida»: te pagan por ello, pero también lo haces para vivir… Es como respirar, lo necesitas”.

El único pero que se le puede poner a este libro es lo exigente que resulta para el lector si éste es neófito o simplemente no converso a la música de Will Oldham, pudiendo restar buena parte del impacto e interés a esta serie de entrevistas. Dicho esto, bienvenida y apasionante excusa sea esta obra para iniciarse en las canciones de un personaje tan especial.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here