Versing, “10000” (Hardly Art, 2019)

Segundo trabajo del cuarteto de indie-rock de Seattle

Versing son de Seattle y su álbum de debut se llamaba “Nirvana”, pero la música de este cuarteto tiene muy poco que ver con toda la escena que puso a esa ciudad del noroeste americano en el mapa hace ya treinta años. Lo suyo son las guitarras, sí, y lo suyo también son los noventa, pero se van hacia otro lado. Concretamente, hacia el indie-rock de Pavement, y por extensión, a todos esos coetáneos que hicieron una escena mucho más apasionante de la que llegó a los medios generalistas a principio de aquella década.

A pesar de manejar estupendamente las guitarras distorsionas, y de actualizar bastante bien esos sonidos propios de los noventa, Versing no han tenido mucha repercusión. Una pena, porque este “10000” es un disco notable, y puede sorprender mucho a los seguidores del indie-rock de toda la vida. De hecho, tiene un comienzo brillante. ‘Entryism’ es una de esas canciones potentes con las que entrar de buenas a primeras en un disco. Su fuerte base rítmica, y sus arrebatos de distorsión, hacen que sus cinco minutos se pasen en un suspiro. Y lo mejor es que siguen a lo grande entregándose al noise-pop en ‘Offering’. Un tema que, por cierto, recuerda bastante a los Sonic Youth más amables. Una referencia a la que vuelven en ‘Violeta’ y, sobre todo, en ‘Renew’, el estupendo corte que cierra el disco.

Esa dejadez y chulería con la que cantaba Stephen Malkmus en los discos de Pavement, está muy presente en cortes como ‘By Desing’, ‘Long Chord’ o ‘Sated’. Pero no penséis que se han dedicado a fusilar sus canciones. Puede que se dejen llevar por las influencias, pero son los suficientemente listos para crear algo interesante con ellas. Además, entre medias, van metiendo otro tipo de canciones. Así, les da un arrebato punk en ‘Vestibule’; se ponen más oscuros y densos en ‘In Mind’, o se dejan llevar por sonidos más cercanos al slowcore en ‘Loving Myself’. Por cierto, ojo a la intensa tormenta guitarrera final con la que cuenta esta última canción.

Hubo un tiempo en el que parecía que casi todos los grupos sabían cómo fusionar unas guitarras intensas y ruidosas con una buena melodía, pero últimamente andábamos un poco escasos de este tipo de bandas. Afortunadamente, aquí tenemos a Versing para solucionarlo.

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