Ventajas de viajar en tren

Ficción dentro de la ficción

Siempre que veo personas salir de una sala de cine durante una película pienso que estoy ante una obra interesante. Ventajas de viajar en tren es una rareza, sobre todo en el cine español. Presenta una historia alucinada, con elementos surrealistas y hasta de género fantástico.

Su historia comienza con el encuentro en un tren entre una mujer, Helga Pato (Pilar Castro), que acaba de dejar a su marido en un psiquiátrico, con un extraño personaje, Ángel Sanagustín (Ernesto Alterio). Pero tras esto, la estructura narrativa no lleva a ningún lado porque aquí el relato es un fin en sí mismo. Sí a estos elementos sumamos una voluntad de retar al espectador con situaciones crueles, grotescas, terroríficas y hasta una escena que puede ser lo más gore visto en el cine español, tenemos una cinta estupenda con la sana capacidad de echar a algunos de la sala.

Con vocación de película de culto, despista su elenco coral de primeras espadas del cine español: Luis Tosar, Quim Gutiérrez, Belén Cuesta, Macarena García, Alberto San Juan y varios más. También engaña su cuidado diseño de producción, una película tan incómoda, lo habitual, es que sea un producto low cost, que tenga un looktrash.

¿De dónde sale Ventajas de viajar en tren? Se trata de la adaptación de la novela de Antonio Orejudo Utrilla llevada a cabo por el guionista Javier Gullón -escribió nada menos que Enemy (2013)- que se convierte en un material extraño y explosivo, convertido en imágenes alucinantes por el debutante Aritz Moreno, que demuestra inventiva visual y sentirse muy cómodo en las atmósferas casi oníricas de la película. 

Ventajas de viajar en tren puede engañar también por su tono de comedia y un look que recuerda al cine de Wes Anderson, pero, como ya he dicho, la crueldad de las situaciones que plantea la convierten en otra cosa.

El reparto coral no da vida a personajes, sino a narradores que se van sucediendo durante el relato para contar historias dentro de historias. La misma película se define en varías ocasiones: narraciones superpuestas en «capas como una cebolla», o como «muñecas rusas», pero lo cierto es que estamos ante una ficción sobre la ficción. Todos los personajes viven dentro de una fantasía: paranoica, o creada a costa de engañar a otros, o a sí mismos, o por una forma distorsionada de entender la realidad. No podemos fiarnos de nada de lo que nos cuentan y desde luego, la película nos obliga a decidir quiénes somos ¿Somos espectadores dispuestos a jugar con unas reglas diferentes o somos de los que abandonan la sala cuando no encontramos lo que esperamos?