Underworld, “DRIFT Series 1 – Sampler Edition” (Caroline, 2019)

Diez canciones que resumen el frenético 2019 de Underworld.

Ay, los músicos y sus promesas. El reto personal forma parte de muchos de los más fascinantes procesos artísticos, pero el problema de hacer público ese reto está en que luego no queda más remedio que intentar llevarlo a cabo. Ahora ya sabemos que Sufjan Stevens, por desgracia, nunca se llegó a tomar en serio lo de dedicar un disco a cada uno de los 50 estados (y eso nos dejó con la miel en los labios, y con Michigan e Illinois como mágico recordatorio de lo que podría haber sido). Los australianos King Gizzard And The Wizard Lizard sí que cumplieron su órdago de publicar cinco álbumes en 2017, pero llegaron con la lengua fuera y ahora ya no quieren comprometerse a nada que vaya más allá de lo que vayan a hacer el próximo fin de semana. 

Pero todos esos proyectos ambiciosos se quedan cortos ante el proyecto DRIFT que ha tenido a Underworld (extremadamente) ocupados últimamente. La idea fue publicar una canción cada jueves, con sus visuales, durante 52 semanas seguidas. Por supuesto que tuvieron tiempo para arrepentirse una vez se vieron en el ajo, pero ahora que podemos contemplar el resultado global de semejante locura, no podemos más que agradecerles que mantuvieran su palabra.

Para quien quiera un atracón, tienen la caja de siete CDs y un Blu-ray que incluye la totalidad de lo publicado en este intensísimo año, junto con un libreto de 80 páginas que documenta la aventura. Es curioso la dicotomía que esto representa en el panorama actual. Por un lado, esos lanzamientos semanales se antojan como una adaptación perfecta al lenguaje y los modos de distribución de la era digital, nada mal para unos «puretillas» como ya son Underworld. Pero por otro lado, una caja musical de esas dimensiones, que demanda tanta atención y tiempo del oyente, parece la antítesis de esta época en la que ya un disco doble es mucho pedir para nuestra menguante capacidad de atención. 

De ahí que a muchos pueda hacérsele más llevadero empezar por la versión de un sólo CD, que han dado en llamar Sampler Edition. Aquí encontramos 10 piezas con una estructura pensada a modo de cualquier buen disco convencional, incluyendo el cautivador final con ‘Custard Speedtalk’, uno de esos bellos paisajes propios de cuando Underworld se ponen a tocar nuestra fibra sensible, y donde además brilla Tony Buck, batería de The Necks. Precisamente, con el trío australiano de jazz experimental colaboró un par de veces más en el proyecto DRIFT, dando justamente como resultado las piezas más expansivas y aventureras, que por tanto han quedado fuera del disco «sampler» (con todo, les animo enfrentarse, al menos una vez, a los fascinantes 34 minutos de ‘Appleshine Continuum’).

No piensen que la versión reducida funciona como un «lo mejor de», sino más bien como un concentrado hecho con mucha sensibilidad que nos ayuda a hacernos una idea del tipo de caminos por los que han ido transitando. Hay de todo, desde ambient, hasta temas absolutamente bailongos, hasta piezas destacadas como ‘S T A R (Rebel Tech)’, que combinan electrónica y descaro punk como en la época en la que su ‘Born Slippy’ les convirtió en lo más de lo más. 

Se diría que a Underworld las prisas y la falta de inhibición inherentes en este proyecto les ha devuelto la inspiración de sus mejores momentos. Ustedes eligen: o degustan un disco de los buenos de Underworld, o van a por todas y acaban familiarizándose con material suficiente como para crear otros seis discos buenos de Underworld. Nadie sale perdiendo.

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