The Farewell

Basada en una mentira real

The Farewell está llena de algo tan sencillo como sentimientos humanos. La segunda película de la estadounidense de origen chino, Lulu Wang, funciona porque esta directora y guionista habla de lo que conoce. Su relato autobiográfico recrea su propia experiencia, cuando su abuela fue diagnosticada con una enfermedad terminal y su familia decidió ocultarle la verdad para evitarle el sufrimiento y el miedo de la inminencia de la muerte.

Esta actitud es solo el primer elemento del choque cultural que experimentará la protagonista, Billi (Awkwafina) nacida en China pero criada en Estados Unidos. Su regreso a sus orígenes coincide con una crisis vital que la lleva a cuestionar la mentira orquestada para aliviar a su abuela Nai Nai (Zhao Shuzhen), aunque la propia Billi también miente a su familia sobre su propia vida. Este conflicto mantiene en tensión toda la película hasta un final emotivo.

Rodada con rigor, sin caer en un solo exceso lacrimógeno -creo que no era fácil conseguirlo- The Farewell es una comedia agridulce -perdonen ustedes el pésimo chiste- que habla del individualismo occidental y compara con las tradiciones y los valores familiares asiáticos, sin eludir la realidad de la gran cantidad de chinos que deciden emigrar a otros países.

La soledad, la desorientación existencial y la falta de raíces de la protagonista expresan muy bien el pequeño drama de cualquier inmigrante, que viene a ser, en el fondo, una expresión de la insatisfacción permanente en la que vivimos casi todos en la sociedad actual. The Farewell puede recordar a Goodbye Lenin! (2003) en su mezcla de drama familiar, comedia del absurdo, costumbrismo, y comentario social/político. Es también el equivalente de este año de la estupenda La gran enfermedad del amor (2017) y un retrato de unos Estados Unidos de inmigrantes de segunda generación que poco tiene que ver con la América blanca de Trump.