The Divine Comedy, sala La Riviera, Madrid (06/11/2019)

El arrojo y la gracia del gentleman (del pop)

Neil Hannon puede presumir de tener una de las voces más cautivadoras del pop británico. De ese pop elegante, orquestal, con arreglos, teclados maravillosos, coros divinos y melodías seductoras que enganchan a la primera de cambio. Venía a presentarnos su último disco, ‘Office Politics’ (2019), un disco muy centrado en los teclados y en la electrónica. Pero que no deja de lado su estilo inconfundible de rey de las canciones pop vistosas. Tiene arrojo, tiene gracia, tiene carisma, y elegancia. Y además canta divinamente ¡Qué más se puede pedir!

Presidía el escenario una escenografía emulando una oficina con su ordenador MS Dos con pantalla gris y un reloj marcando las 8. Teléfonos y la puerta de la oficina. Arrancó el concierto recuperando “Europop” de su disco de debut ‘Liberation’ (1993) en ese rollo eurodisco de aquella época. Para recuperar después clásicos como con ese toque entre ilustrado y modernista de “To Die a Virgin” incluido en ‘Victory for the Comic Muse’ (2006), a la par que “A Lady of Certain Age”, otra canción que sonó que sigue esa misma atmósfera. Descuadró en el lote la presencia de “Commuter Love”, o con “The Synthesizer Super Centre Summer Sale” con la que bromeó “a los que no os gustan los sintetizadores es el momento para ir al bar”, ambas canciones dejan más bien frío, seguramente es lo que pretenden. No es el caso de la canción que da título al disco o de “Infernal Machines”, que más bien parece una canción de The Black Keys, y sí que convencen. Bromeó con las nuevas elecciones en España, “veo que os gusta votar”, pero no mencionó el Brexit. No le veo yo muy en esa onda a Mr. Hannon. Encauzaron la clase con temas de este disco con poderío pop, como “Norman and Norma”, el swing de “You’ll Never Work in this Town Again”, o esa deliciosa balada que es “After the Lord Major Show”.

El repertorio acaparó la variedad de hits y la diversidad musical de The Divine Comedy, con todo su esplendor y su grandeza, pese a no contar con una sección de cuerdas y vientos. Suplieron con creces los dos teclistas. Un quinteto eficaz al que sumar guitarra, bajo y batería. Piezas como ‘Becoming More Like Alfie’ y “I Like” son un canto a la luz, al estar a gusto, no al disgusto. Pero es que también sonaron maravillosas canciones como “Generation Sex”, “National Express”, o “Something for the Weekend”. Adoración máxima en la escenografía (con gorrito en punta y cuernos de diablo iluminados) de ‘party in the office’ con “At the Indie Disco” y baile poppy. La balada ya convertida en clásica que es “To The Rescue” que nos confirmó Hannon que está dedicada a los animales. Sin ser un concierto redondo, el grupo y el repertorio estuvieron de 8,5 o 9. Las canciones siempre salvan, y la banda y el carisma de un Neil Hannon elegante ataviado con traje rojo y corbata negra, también.

Algo que nos sedujo desde el primer momento que acudió a esa fórmula, creo que con “I’m A Stranger Here”, fueron esas canciones casi desnudas tocadas con un coro de varias voces, como en esas canciones tradicionales cantadas en el pub, y que luego nos fulminó en los bises con dos clásicos incontestable como “Songs of Love” y con el remate final de “Tonight We Fly”. Y sí, volamos de lo lindo en nuestro imaginario musical. Sobrevolando el pop mayúsculo, de esos que nos mecen, nos cosquillean la melodía. Y nos propician sonrisas y alegría. Vuelve Hannon, necesitamos la luz del pop en el día a día de la mediocridad.

Foto: Blanca Orcasitas