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Crítica: Vaques Sagrades, en el Almeria Teatre.

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Mugir o no mugir.
Esa también es la cuestión.
Si nos toca hacerlo a cuatro patas, intentemos al menos quitarnos el cencerro.
Y podremos percibir mejor el olor de la libertad.
He aquí la historia de una evasión y las inevitables consecuencias por parte de un trío de sabias prosaicas contada con ternura, humor y cierta pretenciosidad.

Vaques sagrades” nos deja boquiabiertos porque Joan Arqué dirige con personalidad, sensibilidad y habilidad. Y su rebaño le devuelve generosamente la confianza depositada: Magda Puig y el temperamental tesón; Juan Pablo Mirando exhibiendo gracejo resultón; y Lavinia Vila con su chispeante ingenuidad.

Vaques sagrades” nos maravilla por la descripción de los tres protagonistas desde la elegante caracterización de Rosa Lugo Fábregas a la acertada expresión corporal de los intérpretes en manos de Marta Hervàs.

La fórmula dramatúrgica empleada por Denise Duncan es, además, seductora: Consiste en alternar una narración verbal a tres voces con la escenificación a modo de cuadro plástico intercalando incluso momentos agradecidos de “club de la comedia”. Todo ello impregna el espectáculo de un ritmo ágil, juguetón y muy desenfadado.

El goce se amortigua, no obstante, cuando el texto entra sin previo aviso en un registro más combativo, aquel mediante el cual la autora intenta articular a retazos un mensaje de militancia existencialista democrática. Porque entonces se desequilibra la fábula planteada perdiendo la frescura.

Y es que la obra funciona muy bien cuando no se aparta del derrotero más suave y contundente (dicen que las palabras se las lleva el viento y estas criaturas rumiantes son más bien gente de acción) de la aventura argumental (un paseo por Barcelona en pos de un Shangri-La de Verdes Pastos) donde no chirrían algunas sentencias estupendas (“hay que estar solo en la montaña para ver” dice la acosada Puig al acosador Mirando; “la libertad ya no huele a musgo, ¡la libertad apesta!” concluye una de las fugitivas en unos instantes de duda y crisis).

Si George Orwell prendió fuego hace casi setenta años con “Rebelión en la granja”, ahora el Almeria Teatre enciende sugerentes chispas diciéndonos que sienta bien salir a dar una vuelta antes de aceptar nuestro inevitable destino en el mostrador de la carnicería.

Vaques sagrades” se representa en el Almeria Teatre hasta el 26 de enero.

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