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Crítica: Urtain

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La figura del boxeador Urtain vuelve al ring de la mano de la compañía Animalario, en un intento de narrar la vida de uno de los mitos deportivos de la España en blanco y negro.



El teatre Romea nos invita a realizar un viaje atrás en el tiempo acompañados de los integrantes de la compañía Animalario, para mostrarnos la vida de José Manuel Ibar Aspiazu, más conocido como Urtain, uno de los boxeadores más famosos de la historia de boxeo español.

Pero Animalario no ha pretendido, ni mucho menos, centrarse en los laureles de la carrera deportiva de Urtain, sino indagar en la vida personal del boxeador y en el momento histórico en el que se enmarcaron sus gestas deportivas, que no era otro que los años finales del régimen franquista. A través de la figura de Urtain, descendemos a la España que le vio crecer, triunfar y precipitarse al vacío al final de su fama deportiva y de una vida personal agitada por el fracaso y la traición.

Animalario ha transformado el escenario en un ring, el elemento que más podemos relacionar con un boxeador, para hablarnos de su vida, pero sobre todo, de su vida fuera del ring. Además ha optado por narrarnos la vida del tigre de Cestona no en su curso normal, sino iniciando el relato desde su trágico final (Urtain se suicidó en Madrid el 21 de julio de 1992, pocos días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona) hasta el día de su propio nacimiento. A través de este viaje en contra dirección podremos presenciar el negoció y la utilización que se hizo de su vida, y de su figura, tanto por el régimen franquista, como por la prensa, la industria (personalizada en la campaña publicitaria que Urtain realizó para Soberano) e incluso por sus más allegados.

La propuesta de Animalario no pretende ser otra cosa que dura. Tanto el director, Andrés Lima, como los actores, Roberto Álamo, Raúl Arévalo, o Alberto San Juan entre otros, han apostado por la dureza y la crudeza para hablarnos de Urtain. Y probablemente este el tono que necesita su biografía. El texto no se basa en los triunfos, sino en los fracasos del boxeador, que se iniciaron al mismo tiempo que los primeros. El escenario-ring no reduce la actividad teatral al campo de los deportes, sino que permite que se materialize en él cualquier otro espacio, la redacción de un periódico de deportes, un mesón en celebración, la espacio familiar de Urtain e incluso el caserío que lo vio nacer, seguramente el lugar donde se interpreta una de las escenas más trágicas de la obra.

Tampoco pretende ser tímida a la hora de acusar con el dedo. Urtain nos muestra lo que seguramente ya sabemos, lo empinada, áspera y llena de obstáculos que se presenta, en muchos casos, la existencia por sí sola, plagada de errores, emociones que no sabemos administrar correctamente, lazos de todo tipo, seducciones o traiciones provenientes tanto del sistema como de los amigos y familiares más próximos. Una mezcla que convierte a cualquier triunfador en su faceta más pública en un perdedor ante la vida. Alguien que puede exclamar antes de expirar su último aliento “¿Qué he hecho yo para que todo lo que hago sea tan sucio??

Aún así, la elección del tono general de alguna de las escenas puede descuadrar al público, que se verá transportado del dramatismo encapsulado en alguna de ellas a ambientes en los que se potencia el lado más cómico de las interpretaciones, hecho que puede desorientar, momentáneamente, a más de uno, a lo que se suma, sin duda alguna, el tiempo que se desarrolla en el escenario de forma negativa, una técnica escénica siempre arriesgada y desorientadora.

Aún así, Urtain nos propone un acercamiento en clave de crítica humana y social a uno de los deportistas más famosos de la España del momento, y al país que vivió junto a él la celebración de sus éxitos, pero que, y como es normal, alejó su mirada ante los fracasos del boxeador y de la persona, dirigiéndolos hacia un futuro en colores que representaba, sin duda alguna, la España olímpica, o lo que es lo mismo, la España europea y del mañana.

“Urtain” se representará en el Teatre Romea del 3 de septiembre al 22 de noviembre del 2009.

Autor: Juan Cavestany
Dirección: Andrés Lima
Intérpretes: Roberto Álamo, Raúl Arévalo, Marc Martínez, Luis Bermejo, Luis Callejo, Victor Masan, María Morales, Alberto San Juan, Alfonso Lara, Estafanía de los Santos y Luz Valdenebro

Duración: 1 hora 50 minutos (sin entreacto)
Horarios: De martes a viernes a las 21:30 horas (a partir del 15 de septiembre a las 21:00 horas); sábados a las 18:30 y a las 22:00horas y domingos a las 18:30 horas).
Precio: de 19 a 28 €

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