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Crítica: TOC TOC, en el Teatre Borràs.

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El año 2005 se estrenaba en París TOC TOC, una divertidísima comedia coral que otorgaba todo el protagonismo a aquellas personas que padecen algún tipo de TOC: trastorno obsesivo compulsivo. Amparándose en un texto repleto de gags cómicos sobre algunas de estas obsesiones, Laurent Baffie triunfaba en su país con sus alocados personajes, quizás un poco estereotipados, sí, pero tratados con mucho respeto e incluso ternura. Siete años después de su estreno francés, y avalada por las buenas críticas que ha recibido el montaje en sus diferentes adaptaciones –la obra se ha representado en Francia, en el Quebec y en Bélgica, y en las últimas cuatro temporadas se ha podido ver en Madrid–, TOC TOC llega por primera vez a Barcelona, concretamente al Teatre Borràs, donde desde el día 30 de agosto se puede ver esta comedia, adaptada al catalán por Jordi Galceran y dirigida por Esteve Ferrer, con un reparto lleno de caras conocidas que se ha propuesto hacer reír de forma estrepitosa a todo aquel que visite la sala de la Plaça Urquinaona durante las próximas semanas.


En la consulta de un reputado psiquiatra especializado en comportamientos obsesivo-compulsivos se encuentran Fred, Camilo, Blanca, Maria, Lili y Pep, seis pacientes que, esperanzados, confían en él para superar sus manías. Sin embargo, el doctor ha tenido un problema en el vuelo que le trae de Londres, así que, para hacer más entretenida la espera, deciden presentarse y explicar qué les ha hecho acudir a la consulta; de esta manera conoceremos un hombre que no puede evitar decir improperios constantemente, un taxista obsesionado con los números, una mujer escrupulosa que está siempre pendiente de la limpieza y con pánico al contacto físico, una beata que ha de comprobar las cosas hasta treinta veces antes de salir de casa, una joven que repite cada frase dos veces y un muchacho obsesionado en el orden y la simetría a quien le asusta pisar las líneas del suelo.

Acabadas las presentaciones, la alegría de Carmen Sevilla interpretando la canción “Cabecita loca” –tan alegre como acertada para la ocasión– sirve para dar paso a la segunda parte de la obra. Ahora, los pacientes ya conocen los miedos y las debilidades de sus compañeros, pero el doctor sigue sin aparecer; de esta manera, con la intención de pasar el rato de la mejor manera posible deciden jugar una partida de “Monopoly”, constantemente interrumpida por los “tocs” de cada uno de ellos y que mostrará su lado más mezquino. Finalmente, y viendo que el psiquiatra no acaba de llegar, deciden empezar la terapia ellos mismos, con unas prácticas y unos resultados discutibles.

Al público de TOC TOC no se le escapará que el trastorno de cada personaje podría funcionar perfectamente como una metáfora de la sociedad actual, donde la gente va a la suya sin fijarse en las personas de su alrededor; la moraleja de la historia, pues, es evidente: la solución es que dejemos de pensar exclusivamente en nosotros mismos y nos solidaricemos con los demás. O dicho de otra manera: la vida es mucho más fácil cuando contamos con el apoyo de quienes nos rodean.

Asimismo, el objetivo de Laurent Baffie es doble: por un lado, el autor pretende mostrar sin dramatismos un problema que afecta a más gente de la que podríamos pensar en un primer momento –seguro que, quien más quien menos, se sentirá identificado con el extraño comportamiento de algún personaje o, por qué no, de más de uno–; por otra parte, hacer reír al espectador, una intención totalmente loable, y el público tan solo necesitará cinco minutos (o quizás menos) para comprobar que el autor consigue su propósito de forma notable, garantizando las risas constantes durante los noventa y cinco minutos de función.

Es evidente que el secreto de TOC TOC radica en su fantástico texto, pero la fuerza de la obra hay que buscarla en sus actores y en la buena labor del director, Esteve Ferrer, de quien se intuye que realizó un esfuerzo considerable para controlar al grupo y conseguir que el resultado final no fuera una representación anárquica y sin sentido. Así, cada personaje tiene su instante de protagonismo, y aquí se ve el buen trabajo de todo el reparto, caras conocidas por su vertiente más cómica, pero si nos fijamos en la gran cantidad de carcajadas con las que el público premia sus intervenciones, es justo destacar a Pep Cruz –su entusiasmo durante los ataques de síndrome de Tourette hacen sufrir al público por su salud real– y Santi Ibáñez –un socarrón taxista afectado de aritmomanía– como los actores más celebrados de la obra.

Acabada la función, el público sale del Teatre Borràs feliz y con la sensación de haber asistido a una verdadera sesión de risoterapia, un montaje de ritmo frenético, perfectamente calculado y encajado con precisión quirúrgica que promete un excelente rato de diversión al espectador.

"TOC TOC" se representa en el Teatre Borràs desde del 30 de agosto de 2012.

Autor: Laurent Baffie
Dirección: Esteve Ferrer
Adaptación: Jordi Galceran
Intérpretes: Santi Ibáñez, Pep Cruz, Mercè Comes, Noël Olivé, Anna Moliner, Oskar Ramos, Isabelle Bres
Escenografía y vestuario: Ana Garay
Diseño de iluminación: Juanjo Llorens

Horarios: miércoles, jueves y viernes a las 21:00 horas, sábado a las 18:00 horas y a las 21:30 horas, y domingo a las 18:00 horas
Precio: de 22 € a 37 €
Idioma: catalán
Duración: una hora y treinta y cinco minutos
 

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