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Crítica teatral: Pasta fullada

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¿Cómo se vive la vida de familia cuando se llega a la sesentena? ¿Cómo evoluciona una relación de pareja con el paso del tiempo? ¿Y la amistad entre dos parejas que se conocen desde hace mucho? Unas preguntas que intentan ser respondidas en Pasta Fullada, la obra creada por Ever Blanchet que se representa en el Teatre Gaudí Barcelona desde el pasado 1 de octubre, dirigida por Òscar Molina e interpretada por Margarida Minguillon, Carme Sansa, Josep Minguell y Carles Sales.

El final de una cena entre dos parejas de amigos en la casa de una de ellas da comienzo a una historia de amistad, de sentimientos, de vida y, también, de deseos y de pasión. Cuatro amigos que se conocen desde hace mucho tiempo, aunque cada uno de ellos no lo sabe todo sobre los demás. Cuatro personas que han creado una nueva familia entre ellos donde la amistad y la confianza es, en parte, la moneda de cambio, pero donde la mentira también tiene un lugar propio.

A través de diversas escenas de la vida en pareja y de la vida en común entre los cuatro amigos asistimos a una obra que nos habla de la realidad de la existencia cuando el tiempo ha pasado y sigue pasando, de la cotidianeidad de la experiencia humana, pero no desde la filosofía de la reflexión, sino desde los problemas y los aciertos diarios. Una realidad que, como siempre en la vida, está dominada por el sexo. Por el sexo que tuvieron, por el sexo que tienen y por el sexo que tendrán. Un elemento muy a tener en cuenta cuando el cuerpo ha dejado de tener la flexibilidad, la autonomía y el rigor de antaño y la realidad física es mucho más precaria.

Veremos, pues, como nuestros cuatro personajes se ven afectados por la relación con el otro: por la relación propia de su pareja, por la relación con el resto de la familia, sobre todo los hijos, y, también, por la relación con los amigos. En este planteamiento la sexualidad tendrá un papel primordial. Así pues, el sexo, en este caso maduro, toma el protagonismo, lo que hará escandalizarse, aunque solo sea un poco, a parte del público asistente. Pocas veces se habla de una forma tan clara de la actividad sexual de los que podrían ser, por edad, nuestros padres, e incluso, y espero que no se lo tomen a mal los actores, nuestro abuelos. Se habla de una forma abierta y constante de la sexualidad, pero con una elegancia y una delicadeza extremas, propia, por así decirlo, de una “pequeña y gentil obra maestra”. De una forma, en definitiva, que no debe ni puede herir las sensibilidades del público, de una forma que deja un regusto en la boca, o mejor dicho, en la memoria, que permanece una vez bajado el telón, y que seguro que nos hará pensar en nuestra vida, en nuestro sexo, tengamos la edad que tengamos, en nuestro periplo vital y en las personas que nos acompañan en él.

Pero no solo se habla de sexo en Pasta fullada. Ni mucho menos. Se habla de la amistad, de los proyectos vitales, de la insatisfacción, de la comunicación entre las personas, de la vejez, o de la aproximación a ella, de los deseos y también de los deseos ocultos, los que nos hacen remover las tripas y nos obligan a actuar, en parte, tal y como actuamos. De la energía que nos hace levantar cada mañana alrededor de las 6:00 a.m para ir a trabajar y que nos hace irnos a dormir a las 1:00 a.m. cada noche después de cerrar un nuevo capítulo de nuestra existencia.

Poco se puede decir de los intérpretes, Margarida Minguillon, Carme Sansa, Josep Minguell y Carles Sales, cuatro actores de sobra conocidos por todos y que han desarrollado su trayectoria profesional en diversos sectores de la cultura y el entretenimiento, televisión, teatro, cine... La elegancia, y vuelvo a repetir la palabra elegancia, con la que estos actores nos transmiten la vida escrita sobre papel y dirigida por Ever Blanchet y Òscar Molina respectivamente, es extraordinaria. Unos personajes que cobran vida y se desarrollan a expensas y fuera del texto en la mente y el corazón de los espectadores, que, sin duda, se los han de hacer suyos, convirtiéndolos en amigos y familiares, en conocidos propios.

Una obra que habla de la amistad, de la evolución del amor a lo largo del tiempo, del sexo y de las personas que nos acompañan a través del dilatado recorrido vital, de la obra de teatro que cada uno de nosotros escribimos con nuestro trabajo, con nuestra familia, con nuestros deseos, con nuestros éxitos y fracasos y con todo lo bueno y lo malo que, en definitiva, nos hace ser lo que somos.

“Pasta Fullada” se representa en el Teatre Gaudí Barcelona hasta el próximo 19 de diciembre de 2010..

Autor: Ever Blanchet
Director: Òscar Molina
Intérpretes: Carmen Sansa, Carles Sales, Josep Minguell y Margarida Minguillón
Escenografía: Nestor Rubé
Vestuario: Rosa Cors y Mari Carmen Atalaya
Iluminación: Dani Gener y Dani Rodríguez
Selección musical: Òscar Molina
Producción: Teatre Gaudí Barcelona

Horarios: De jueves a sábado a las 20:45 horas y domingo a las 19:30 horas.
Precio: 18 €.
Idioma: catalán.
Duración de la obra: 90 minutos.


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