Publicidad

Crítica: Maldita fortuna, en el Teatre Apolo

Autor:

¿Habéis imaginado cómo serían vuestras vidas si tuvierais una fortuna escondida en un paraíso fiscal? O mejor todavía: ¿habéis pensado cómo reaccionarían vuestros amigos y conocidos si sospecharan que sois ricos? Francis Veber (La cena de los idiotas) debió fabular alguna vez con estas ideas, y el resultado de este ejercicio imaginario es Maldita fortuna, la última comedia de enredos firmada por el escritor francés que ahora llega al Teatre Apolo de la mano del tricicle Paco Mir, un verdadero experto en arrancar carcajadas que dirige un reparto excelente encabezado por David Fernández, aquí convertido en un paria que tan solo aspira a dejar de ser invisible a ojos de su entorno más cercano. Crítica con el modelo económico que premia las apariencias y sin grandes pretensiones, Maldita fortuna garantiza una buena dosis de risas a todo aquel que acepte participar del juego que propone: reírse de uno mismo y del ser codicioso que, quien más quien menos, todos escondemos en nuestro interior.

Harto de ser permanentemente ignorado por esta sociedad materialista, Agustín Morillo (Fernández), un parado de larga duración con graves problemas económicos, cree encontrar la forma de salir del pozo forjándose una falsa identidad, la de hombre rico con un enorme patrimonio escondido en el extranjero y perseguido por Hacienda. Así, y una vez convencido para su causa el inspector Ernesto Caravaca (Carles Gilabert, capaz de mostrar una gestualidad siniestra que se vuelve perfecta para su personaje), se inventará una inspección con la que pondrá en evidencia la parte más mezquina de aquellos que le rodean: la decoradora del piso que custodia (Anna Gras-Carreño), su ex (Susanna Garachana) y el banquero que hasta aquel momento se negaba a ayudarle (Pep Miràs). Prácticamente sin darse cuenta, el juego de Morillo deja de ser una fantasía pueril y, poco a poco, va perdiendo el control al mismo tiempo que comprueba asustado cómo aquel dinero ficticio le convierte en un extraño objeto de deseo –«¿Es que todo el mundo esconde un monstruo?», se pregunta al ver las reacciones de aquellos que lo habían dejado de lado en su infierno particular. Por suerte, encontrará refugio en su vecina, Olga (Marta Capel), con quien no tendrá que fingir ser aquel que no es.

TEATRE_BARCELONA-Maldita_fortuna_3

De esta manera, entre críticas a la crisis económica actual y al cuestionable arte contemporáneo y oportunas reflexiones sobre el género humano y la amistad real, la obra avanza encadenando gags más o menos acertados (los cara a cara entre Fernández y Gilabert son los mejores momentos de esta primera parte) hasta la irrupción de Víctor Blasco (sensacional Toni Sevilla en el papel de un millonario despreocupado y un poco caradura), el padrino de Morillo que regresa para dar la vuelta a la situación y descolocar a todos, personajes y espectadores. A partir de este momento, Maldita fortuna consigue restablecer su camino para conducir la historia hacia un final no exento de ironía para los principales protagonistas de esta buena comedia, una apuesta segura si buscamos una propuesta teatral con la que reír un rato.

Maldita fortuna se representará en el Teatre Apolo a partir del 16 de marzo de 2015.

Autor: Francis Veber
Dirección: Paco Mir
Intérpretes: David Fernández, Pep Miràs, Carles Gilabert, Susanna Garachana, Marta Capel, Toni Sevilla, Anna Gras-Carreño
Escenografía: Paula Bosch
Iluminación: Eudald Gili
Vestuario: Carlota Ricart, Maria Albadalejo
Regidoría: Olalla Calvo
Productora: VANIA PRODUCCIONS

Horarios: miércoles, jueves y viernes a las 20:30 horas; sábado a las 18:00 horas y a las 20:30 horas; y domingo a las 18:00 horas
Precio: de 15 € a 28 €
Idioma: catalán y castellano
Duración: una hora y cuarenta minutos

 

 

To Top