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Crítica: Stomp

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Es la tercera vez que Stomp se presenta en Barcelona desde su creación allá por 1991. Y hablamos de un espectáculo que ha dado varias veces la vuelta al mundo, que mantiene a varias compañías dando tumbos por el planeta, que ya han visto más de 14 millones de espectadores y que, por sus características, permite una versatilidad y actualización constante. Su regreso al Teatre Victoria es limitado, ya que tan sólo permanecerá hasta el 19 de julio.


Luke Cresswell y Steve McNicholas, percusionista uno y actor/músico el otro, dos profesionales con amplia experiencia en el mundo artístico británico, crearon esta suerte de franquicia hace 19 años como show rítmico en el que, haciendo uso de diferentes elementos (cacharros, cajas de cerillas, encendedores, papeles de periódico, cubos de basura, palos... sin olvidar el propio cuerpo), 8 bailarines-atletas se desenvolvieran en un escenario urbano jugando con todo lo que les cayera en las manos. Esta idea, una de las más simples que se pudieran imaginar, desembocó en la fantasía que acabó siendo Stomp, el sueño de quienes se dedican a aporrear el suelo intentando seguir el ritmo de las canciones que escuchan en su ipod o de los palmeros torpes que no acaban de cogerle el tranquillo a las sevillanas.

¿Hay trasfondo en la propuesta? Quizás, más allá del argumento percusivo, podamos encontrar destellos de la reivindicación del sonido (más bien del ruido) como manera de comunicación humana. Y no hablamos únicamente del hombre primitivo, no hay que irse tan lejos en el tiempo para recordar el sonido de los tambores, la importancia del código morse o, como dejaba entrever más arriba, las bases rítmicas que todos entendemos y seguimos cuando escuchamos nuestra música favorita, sin olvidar los voceríos que acompañan nuestra vida rutinaria en las calles o en las comunidades de vecinos.

A pesar de su simpleza y de la falta de pretensiones, hay que reconocer que se cumple con eficacia el cometido de este y de cualquier otro trabajo escénico: entretener. Al igual que otros espectáculos "de marca", Stomp basa su juego en la universalidad del planteamiento, la comunicación constante con el público, la simpatía que desprenden los chicos y chicas que corren por el escenario y las acrobacias imposibles que se recomiendan no repetir en casa (entre otras cosas, por el hecho de que parte de la utilería queda totalmente destrozada en cada representación. No se trata de acabar arruinando nuestros utensilios de limpieza por imitar a estos artistas). Números como el de los periódicos o el "llamativo" de los encendedores Zippo consiguen dejarnos con la boca abierta, aunque un servidor, que vió su primera presentación en España, no consigue ubicar las novedades que presentan en esta ocasión, lo que me lleva a la conclusión de que, quizás, en mi caso, no esté más que ante un show bien ejecutado pero de consumo rápido. Teatro fast-food. Y, qué quieren que les diga, mejor eso que otras propuestas engañosas y más ambiciosas que no llegan a nada.

"Stomp" se representará en el Teatre Victoria hasta el 19 de julio de 2009.
Creadores:  Luke Cresswell y Steve McNicholas
Artistas de la compañía: Paul Bend, Aideen Gallagher, Nathan Conroy, Laetitia Lawrence, John Sawicki, Richard Jay Samson, Troy Sexton, Sarah Lasaki, Philip Batchelor, Hugo Cortés, Keith Middleton

Horario: De lunes a jueves a las 21:00 horas; viernes a las 21:30 horas; sábados a las 19:00 y a las 22:30 horas; domingos a las 19:00 horas
Precios: De 20 a 34'20 €


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