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Crítica: Somorrostro

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somorrostro

Somorrostro
, cuando un barrio se convierte en baile.

El pasado 31 de agosto el Teatre Romea estrenó Somorrostro, una adaptación alegórica al mundo de la danza de la historia, mejor dicho, de la esencia de un barrio de chabolas.

Una adaptación y una reivindicación de la memoria de una ciudad y de un barrio que, como muchas veces, corre el peligro de perderse en el olvido. Ya que el Somorrostro no fue ni un barrio de “gente bien”, ni un barrio resort, ni un bario construido y tuneado para el ocio y el turismo, como está tan de moda en los tiempos que corren. El Somorrostro fue un barrio marginal situado entre las playas de Pueblo Nuevo y la Barceloneta, habitado por gitanos e inmigrantes del resto de España venidos a Barcelona a probar fortuna y que construyeron sus casas (chabolas) con sus propias manos, del cual tenemos la primera noticia ya a finales del siglo XIX.

La obra presentada por la CIA Trànsit Dansa nos obliga a mirar, más bien a sentir, el pasado y dirigir nuestra mirada a las vidas y las personas que ocuparon ese espacio de la ciudad y le dieron su alma. La compañía ha construido un espectáculo de mezcolanza, en el cual se unen el flamenco y la danza contemporánea, en el que la raigambre y lo instintivo del primero se mezcla con la disciplina y, por que no, el desorden vital que conlleva la segunda, fiel reflejo de la amalgama existencial presente en un barrio de chabolas abierto a todo el mundo y a su vez cerrado al resto de la ciudad, desconocido y también temido por los habitantes del resto Barcelona, en el que, y no por casualidad vivió Carmen Amaya una de las bailaoras más reconocidas del flamenco.

Estos movimientos de baile y de danza se encuadran en un escenario que sucintamente nos transporta a una calle del Somorrostro, donde sus vecinos despiertan acompañados de la música y la luz que el espectáculo dirige hacia ellos. Es un despertar de la memoria, del respeto, una traída a la luz de un mundo olvidado que revive a través del movimiento trabajado y concienzudo de los bailarines de la compañía.

Unos movimientos acompañados del arte y de la solera de la música flamenca y de melodías que transportan al público y que le hacen experimentar el pasado en sus propios oídos y en sus propios ojos. Toda una experiencia para los sentidos.

Si el espectáculo arranca con un audiovisual majestuoso y dotado de la fuerza necesaria para introducirnos en el barrio de chabolas, su forma de finalizar no es menos sublime. Los bailarines se convierten aquí en agua, en olas, en el estado acuoso de la memoria, que con su movimiento eterno, autoritario e inflexible destroza un barrio que dejó de existir en el año 1966 debido a una visita de Franco a la ciudad, que para ello sufrió un proceso de embellecimiento que obligó a demoler una de sus caras más desagradables. Y como no podía ser de otra forma no se intentó solucionar el problema de las personas que ahí vivían (eso le interesa a la política o a los políticos??) sino que tan solo se trasladó y se embelleció, se le superpuso una capa de embellecedor ciudadano mientras que sus habitadores se trasladaban a cualquier otro barrio, a cualquier otra chabola de la ciudad.

Un delicado ejercicio de memoria histórica ciudadana a través de los sentidos, del baile y de la danza.

“Somorrostro” se representa en el Teatre Romea del 31 de agosto al 12 de septiembre de 2010.

Idea original, coreografía y dirección: Maria Rovira
Dirección musical: Javier Gamazo
Compañía: Cia. Trànsit Dansa - Maria Rovira
Bailarines: Reinaldo Ribeiro, Sol Vázquez, Daniel Rosado, Maria Garriga, Pere Molsosa Fabrés, Eddie Pezzopane, Montaña Ciborro, Lara Miso, Sara Garrido, Jennifer Rico y Marta Serrano
Músico: Joan López
Diseño de iluminación: Xavi Valls
Vestuario: Magda Rigol
Vídeo: Pere Molsosa Fabrés


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