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Crítica: Seis clases de baile en seis semanas

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Seis clases de baile en seis semanas y una lección de teatro en una sola sesión.


El pasado 11 de noviembre se estrenó en el Teatre Borrás la obra Seis clases de baile en seis semanas, un ejemplo de veteranía y de saber hacer teatral que nos muestra una historia sobre la vida, la relación entre las personas y lo cerca que podemos estar a pesar de lo lejos que nos sentimos.

El texto de Richard Alfieri nos presenta una situación de inicio clara. Lily, la viuda de un predicador religioso contrata los servicios de Michael, un profesor de baile a domicilio para aprender a bailar. El inicio de esta relación profesional es difícil y dura, ya que, según parece, tanto alumna como profesor son dos personas muy diferentes y opuestas de carácter, aunque el progreso de las clases de baile nos mostrará que no es precisamente aprender a bailar el objetivo de Lily, y que hay algo más que ironía, mordacidad y mal genio en las formas de Michael.

Alfiery nos presenta una historia sobre la vida y las relaciones que las personas establecen con los demás, ya sea por razones familiares, por razones de amistad o por razones profesionales. Seis clases de baile en seis semanas nos muestra el itinerario interior que los dos únicos protagonistas de la obra han de realizar para conocerse el uno al otro y todas las barreras y escudos que han de desaparecer para que dos personas de lugares y de condiciones diferentes se muestren tal como son ante los demás, hecho trascendental para el conocimiento de la otra persona.

Cuando uno ve esta obra se le vienen a la cabeza todos los itinerarios vitales que uno ha tenido que hacer para conocer realmente, o todo lo realmente posible, a otras personas, amigos, compañeros e incluso familiares, y como la vida y el conocimiento del otro o de los otros se ha ido abriendo paso poco a poco, a través de las dificultades que cada una de las relaciones ha creado, crea y seguirá creando.

Lola Herrera y Juan José Artero, o Lily y Michael, nos muestran la sal y el azúcar de la vida, y como las debilidades, los temores y los tributos emocionales que creamos y soportamos a lo largo de nuestra vida no nos permiten abrirnos a ella, aunque a veces el milagro pueda hacerse realidad y todos esos elementos que consideramos barreras y obstáculos se conviertan en plataformas de despegue hacia el exterior y hacia los otros.

Juan José Artero y Lola Herrera
están magníficos en sus papeles, ella en el de una viuda de carácter y principios conservadores y hechos a la antigua, y él en el de un joven y malhumorado profesor de baile. Aunque a la historia le cueste arrancar y hacerte partícipe de la acción que transcurre encima del escenario, la hermosura de la fábula contemporánea de Alfiery te acaba atrapando entre sus redes, haciendo que al final los dos personajes se hagan con un trocito del corazón de cada espectador.

Seis clases de baile en seis semanas
nos explica un cuento. Un cuento de princesas y príncipes, y de brujas y caballeros negros ambientado en la actualidad, un cuento sobre la vida, o lo que es aún mejor, un cuento hecho vida. ¿No es así?


“Seis clases de baile en seis semanas” se representará en el Teatre Borràs del 11 de noviembre de 2009 al 17 de enero de 2010.


Autor: Richard Alfieri
Director: Tamzin Townsend
Intérpretes: Lola herrera y Juanjo Artero
Iluminación: José Manuel Guerra
Vestuario y escenografía: Rafael Garrigós
Coreografía: Emilio Lorente

Horarios:
De miércoles a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:30 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: de 19 a 29 euros.

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