Publicidad

Crítica: Ruddigore o la Nissaga Maleida


Ya no me sorprendo cuando temporada tras temporada me encuentro con una grata sorpresa en la cartelera teatral. Pero me preocupa cuando, como en este caso, se trata de un reestreno que en su día pase por alto.



“Ruddigore o la Nissaga Maleïda” es una obra de discreto formato, estrenada en uno de esos teatros pequeños, en los que día a día, y obra a obra, se va notando más calidad que en otros teatros mucho más grandes y más importantes. Es verdad que con este musical sobrenatural jugaban sobre seguro: los creadores de la obra son nada más y nada menos que Gilbert & Sullivan, los mismos que los de “El Mikado” (por poner un ejemplo). Lo que no es tan fácil es enlatar en un pequeño escenario una obra que seguramente debe estar concebida para estrenarse en grandes teatros. Hay que dar las gracias a que la cía. Egos Teatre nos halla sacado del error estrenándola y reestrenándola en el Versus Teatre. Utilizan, muy inteligentemente, todos los medios de los que disponen, que realmente no son muchos, y que nos llegan a impresionar. Y algo que también sorprende es su participación, con obras mucho más conocidas en la 2ª Edición de unos premios llamados Gran Vía del Teatro Musical que se entregan en Madrid. En ellos están nominados, entre otros, a mejor obra, mejor director (Joan Maria Segura i Bernadas) o mejor actriz (Maria Santallusia). Y digo esto porque también participan en estos premios obras como “El Mikado”, “Cabaret” o “Los productores”, ¿No es una sorpresa mayúscula? Es posiblemente un gran espaldarazo hacia esas salas pequeñas en las que se producen espectáculos cada vez con más calidad, algo que no va reñido en todos los casos con lo comercial, porque “Ruddigore…”, por ejemplo, reúne todas las cualidades para ser un gran éxito. Es divertida, inteligente, tiene unos actores geniales y tiene un ritmo frenético. Su terrorífico argumento se basa en la maldición que recae sobre los Varones de Ruddigore. Todos los que heredan el título están obligados a cometer un crimen mortal cada día, si no quieren morir en una terrible agonía. El pueblo está acostumbrado a estos crímenes y es más, son un reclamo turístico importante. El pueblo está repleto de personajes: la presidenta de la Asociación de familiares de las futuras víctimas, Margaret la loca, una aldeana ansiosa por casarse a toda costa, etc… Con este argumento y con estos personajes ya os podéis imaginar el resto de la historia. Asesinatos, risas, traiciones, todo mezclado en la batidora de esos dramaturgos y músicos geniales que eran Gilbert & Sulllivan. Joan Maria Segura i Bernadas es el director de esta opereta, cuyo mayor crédito profesional han sido sus interpretaciones en musicales. Ha participado entre otros en “Gaudí”, “Amadeus”, “West Side Story”, “Adéu a Berlin” o “La Generala”. Y aquí es donde se nota que tiene bastante práctica en este tipo de asuntos, porque nada falla en toda la obra. A la compañía se le nota frescura: creada en el 2005, este es su segundo espectáculo y ya están preparando el tercero. Un plantel de actores jóvenes compuesto por Anna Alborch, Lali Camps, Rubèn Montañá, Albert Mora, Toni Sans, Maria Santallusia y Francesc Mora, salidos del Institut del Teatre. ¿Qué hubieran hecho estos jóvenes si se hubiera estrenado esta obra en el Nacional, aprovechándose de todos los medios de que dispone dicho teatro? Unos chicos, y una compañía, que espero tengan una larga trayectoria, en el Versus, en el Nacional o donde haga falta.

 

 

To Top