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Crítica: Ricard II

 

El pasado 2 de marzo la sala Nau Ivanow estrenó una nueva adaptación de la obra de Shakespeare Enrique II, un texto que nos habla del poder, del hombre y de las luchas fraticidas de este por conseguirlo y, sobre todo, por mantenerlo.


La obra nos traslada al reinado de Ricardo II, en el siglo XIV, soberano que inició su reinado a la precoz edad de 10 años, que ostenta su poder basado en la designación de un sistema monárquico totalitario y que ha llevado al reino, respaldado por una corte de halcones, a una situación de sumisión total y de desidia. El último acto del rey, el exilio de Bolinbroke (idealización alegórica de su sucesor, el rey Enrique IV), las desacertadas medidas tomadas para llevar a cabo sus campañas militares que han llevado al reino a una situación pésima, y la acción deshonrosa del rey llevarán al alzamiento de Bolinbroke y a una miríada de aliados, que lucharán para derrocarlo.
La temática tratada en la obra permite a Shakespeare y a la directora de esta adaptación, Carme Portaceli, realizar una reflexión sobre el poder y sobre lo que este conlleva. El público presenciará una lucha contra y por el poder, contra el absolutismo indiscriminado y contra una forma de gobernar sancionada por la Gracia de Dios, una lucha por el poder total en el que veremos como los nobles y el rey mismo llevarán al país a la bancarrota.
Como es obvio, y como asegura un buen clásico, la representación se convierte en un referente, en una base para reflexionar sobre el mundo actual, en el que muchos siguen enfrentándose y luchando por el poder, un poder muy diferente al que nos muestra Shakespeare, pero no por ello menos corrupto y corruptible, como las noticias nos dejan bien patente día a día.
La obra se representa en un espacio pequeño que hace intimar a los actores con el público que, se convierte de esta forma, casi en un actor más de la obra. La acción de desarrolla en lo que parece ser un parking, que nos hace pensar que estamos en una de las salas subterráneas y obscuras donde reside la maquinaria del poder, y donde se hacen y se deshacen las fortunas y los infortunios.
La actuación en escena está acompañada por las notas de un saxo que ambienta musicalmente la historia.
En el apartado de las interpretaciones, destacan, sin duda alguna, la encarnación hecha por Manel Barceló del destronado rey Ricardo II, que nos obliga a vivir el drama de la pérdida del poder de un rey y la tragedia personal del fin del mundo que este ha conocido siempre. Otra de las actuaciones que destaca es la de Albert López, que encarna a tres personajes de la obra a los que proporciona una gran fuerza y un gran carácter.
En definitiva, una obra clásica y a la vez moderna que nos vuelve a mostrar la actualidad de lo antiguos y su fuerza para hacernos reflexionar sobre el hoy de los problemas que encaramos día a día.

"Ricard II" se representará del 2 al 29 de marzo en La Nau Ivanow.
Director: Carme Portaceli
Música: Dani Nel·lo, Jordi Prats y Jordi Soto.
Intérpretes: David Bagès, Manuel Barceló, Gabriela Flores, Carme Gonzàlez, Dani Nel·lo y Albert Pérez.
Funciones: de miércoles a sábado a las 21:00 horas; los domingos a las 19:00 horas.
Precio: 20 €

 

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