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Crítica: República Bananera, en el Versus Teatre.

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El Versus Teatre nos invita con República Bananera a una reflexión acerca de la democracia y de su funcionamiento, en un momento, como el actual, de crisis económica y política generalizada. Un debate acalorado y vigente de la mano de la compañía de teatro La Barroca.


El Versus Teatre nos ofrece una seductora experiencia teatral con la programación de esta mezcla de musical y teatro de reflexión política y social escrita por Joan Yago, dirigida por Israel Solà y protagonizada por Mercè Boher, Cinta Moreno y Arnau Puig. Una oportunidad para reflexionar, en clave de comedia-musical, sobre la democracia y la justicia, y sobre si es posible que los seres humanos, alguna vez o en algún lugar, podamos llegar a alcanzarla tan altas metas.

La obra da inicio tras un conflicto bélico de liberación en Guatemala, que afecta a la apacible vida de los turistas occidentales en la isla de San Jorge, obligando a las potencias europeas a iniciar la evacuación apresurada, en medio de la noche, de todos sus ciudadanos en la zona. Aunque no todos los turistas estarán dispuestos a dejar la isla, un auténtico paraíso terrenal. Dos mujeres y un capitán de la marina comercial se niegan a interrumpir su descanso y deciden permanecer en el lugar, donde están dispuestos a crear un nuevo Estado, un nuevo país, que respete todos los derechos inalienables de todos los ciudadanos. Un imperioso y bienintencionado objetivo que con-moverá los espíritus de los tres residentes.

Este primer impulso humanista se irá debilitando y degradando a medida que las diferencias de carácter, de opinión y de objetivos vayan haciendo brecha en el ánimo y en las voluntades de los tres únicos habitantes del nuevo Estado. Unas diferencias que comportarán desastrosas consecuencias y que nos mostrarán bien a las claras lo difícil de la vida política y lo imposible de hacer realidad los deseos de TODAS las personas.

La Barroca nos ofrece una lección reflexiva sobre la idea del bien, de la justicia y de los derechos y de su aplicación en la realidad humana que nos engloba. República Bananera, cuyo título ya nos indica por donde pueden ir los tiros, nos propone una clara y definitiva contradicción entre los aspectos más ideales y platónicos que guían la existencia de (la mayoría) de los seres humanos y su transmutación práctica en el mundo real. Si bien la obra comienza con una gran declaración de ideales y de objetivos tras la conflagración bélica que pone en inicio la representación, la propia puesta en marcha del proyecto de Estado y de ciudadanía "ideales" muestra bien a las claras uno de los grandes retos a los que se ha enfrentado, se enfrenta y se enfrentará la humanidad a lo largo de los siglos: ¿es posible hallar una estructuración política que permita a todos los ciudadanos realizarse como personas y hacer uso de sus derechos y prerrogativas sin menoscabo de los derechos de los demás? ¿Nos puede servir para ello el sentido común?

No sé qué opinión tienen ustedes (la mía me la guardo ya que creo que es demasiado pesimista para el tono que le quiero dar a esta reseña!!), aunque lo que nos propone La Barroca es una cuestión difícil, si bien no aburrida o pesada. La obra está concebida con un vigoroso sentido del humor. Ya los mismos contrastes entre los propios personajes marcarán una pauta cómica: Mercè Boher es una acaudalada aristócrata que está de vuelta de todo y, sobre todo, de las continuas constricciones que la sociedad del momento (mediados del siglo XX) le impone como ciudadana y como mujer; Cinta Moreno caracteriza a una joven bobalicona que aunque inicialmente se mantiene en la isla por la falta de respeto y las impertinencias de aquellos que llevaban a cabo la evacuación de la isla, irá adoptando cada vez una visión más glamurosa y clasista de lo que ha de ser su "paraíso terrenal". Por último Arnau Puig encarna a un seductor capitán de marina que ha viajado por todo el mundo dejando tras de sí una estela de corazones rotos en cada puerto. La divergencia de opiniones y de visiones del mundo generarán los primeros problemas entre los ciudadanos de República Bananera, que sin duda se irán ampliando y profundizando a medida que avanza la obra.

La trama y los personajes están aderezados por el tono musical de la obra. Su director, Israel Solà, le ha dado un toque sinfónico a la obra alternando la trama "político-social" con temas musicales con sonidos y ritmos de la época: chachachá, habaneras... Un ingrediente que sin duda, le resta efectividad al asunto. Y me explico. Es posiblemente la combinación de los dos géneros (teatro de denuncia-reflexión con teatro humorístico-musical) lo que le resta más puntos a la obra. Si como elementos separados ambos estilos muestran una buena realización (un dilema reflexivo acerca de la libertad, del sentido común y de los derechos y las obligaciones de los ciudadanos y sobre quién está capacitado para imponer su visión de los bueno y lo correcto a los demás), el tono jocoso y cómico de los temas musicales (que lo son y mucho) rompen el mensaje para convertir a la obra en un producto de entretenimiento. La reflexión y la crítica quedan, así, en un segundo plano, casi simbólico al final de la representación, momento en el cual el tono humorístico crece en exceso, si lo que se proponía la compañía era "hacer pensar" a los espectadores.

Una pega, ésta, que le resta mérito al producto global. Sin embargo, deja un buen sabor de boca al público asistente, marcado por unos diálogos y unas situaciones a veces hilarantes y unos temas musicales que llegan, incluso, a sonrojar al respetable. Una pena ya que la cuestión que nos propone República Bananera es un tema actual y jugoso que podría haber dado mucho más de sí tratado de otra forma.

República Bananera es así, un buen espectáculo musical y de humor que se queda a medias como producto de crítica política y social, en un momento en el que necesitamos tanto del humor como de la reflexión, y sobre todo, de la actuación en consecuencia!! Ven como ya me pongo pesimista!!

La obra, por otra parte, es un producto teatral mucho más que correcto. En ella se suma originalidad, ideas, buenas actuaciones y divertidos temas musicales. Aunque recuerde, es más una comedia musical que una excusa para la reflexión y la meditación. Si es consciente de este hecho disfrutará con la representación de República Bananera. Y es posible, que luego, un poco más tarde piense: ¿Es posible un mundo mejor para todos? ¿O estamos condenados a ser humanos para siempre?

"República Bananera" se representa en el Versus Teatre del 3 de febrero al 18 de marzo de 2012.

Texto: Joan Yago
Dirección: Israel Solà
Intérpretes: Mercè Boher, Cinta Moreno y Arnau Puig
Escenografía: Albert Pascual y Elisenda Rodríguez
Vestuario: Albert Pascual
Iluminación: Elisenda Rodríguez
Música: Gori Matas
Compañía: La Barroca

Horarios: de martes a sábado a las 21:00 horas,domingo a las 18:00 horas
Precio: 16 €
Idioma: catalán
Duración: Una hora y veinte minutos

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