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Crítica: Ojos verdes, Miguel de Molina in memoriam

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El pasado 19 de junio se estrenó en el Brossa Espai Escènic la obra Ojos verdes, Miguel de Molina in memoriam, un periplo a través de la vida del cantante y de la historia de España.



Y como se dice muchas veces en Cataluña “En el pot petit hi ha la bona confitura”. Este sería, sin duda, el mejor emblema o resumen de la obra que la compañía de teatro La Barni representa estos días en Barcelona, y que recorre los primeros años (los años españoles) de la vida y obra del cantante de coplas Miguel de Molina, ofreciéndonos un espléndido recital de la historia y de la música española de los primeros cuarenta años del siglo XX.

Y es que todo en Ojos Verdes es perfecto o casi perfecto. La obra se suma a la celebración, iniciada el año pasado, del centenario del nacimiento del cantor, para analizar y reivindicar la figura de uno de los cantantes de copla más famosos de su tiempo, y la lucha y la derrota libertaria que tanto el artista como el país en el que vivía sufrieron al finalizar trágicamente la Guerra Civil Española, en un momento, el actual, en el que los principios de igualdad y libertad se ven ominosamente amenazados en España, en Europa y en el mundo, debido al avance de ideologías ultra-conservadoras que, como no, tienen como objetivos declarados la inmigración y la libertad sexual, dos elementos propios de la figura y de la vida de Miguel de Molina.

El Brossa Espai Escènic nos ofrece un pequeño escenario, algo parecido a un tablao flamenco, donde el alter ego de Miguel de Molina y algunos de sus amigos y compañeros nos muestran y nos narran las primeras etapas de la vida del cantante: una infancia humilde, más que humilde pobre, sus primeras experiencias en el mundo de la canción, sus éxitos antes y durante el periodo de la Segunda República y finalmente el maltrato al que fue sometido por los vencedores de la contienda civil, que propiciaron su marcha a Suramérica.

El narrador de todo esto es el mismo Miguel de Molina (Marc Vilavella), que acompaña sus andanzas y vivencias con temas musicales de la época, interpretados de forma agradablemente magistral por él mismo y por sus compañeros en escena. Un ejercicio brillante en el que se mezcla tanto la historia como la historia de la música, y que consigue, sin duda alguna, ganarse al público y crear una atmósfera de realidad que nos transporta atrás en el tiempo.

Todos los actores y actrices realizan una gran labor interpretativa, aunque, como no, destaca la actuación del propio Marc Vilavella, actor principal y director de la obra, que se mimetiza milimétricamente con el personaje real de Miguel de Molina.

Lo que destaca también en la obra es la puesta en escena y el lenguaje narrativo, humildes ambos pero que alcanzan un alto registro de calidad. El escenario es un espacio indefinido, infinito, oscuro y sin tiempo, en el que la historia se proyecta a través de la interpretación de los propios actores y de los músicos, que, como en cualquier tablao flamenco, también están presentes. Pero el lenguaje escénico evoluciona, cambia y tiene la capacidad de transmutarse según las necesidades de la obra. Así pasaremos de una actuación representada a un magnífico episodio de teatrillo de marionetas o a una genial representación de la tragedia de la Guerra Civil a través de la simplicidad que contiene una bandera, una canción y varios brazos alzados.

Lo que parece así una pequeña obra conmemorativa se convierte, al final, en todo una alarde de creatividad, buen gusto y genialidad a la hora de trasladar al escenario una historia vital y una época tan lejanas y olvidadas, a veces, y tan cercanas y próximas, casi a flor de piel, casi siempre.

Una recomendación que no se puede eludir de ninguna de las maneras, si se quiere gozar de un pequeño y no menos magnífico espectáculo teatral.

“Ojos verdes, Miguel de Molina in memoriam” se representará en el Brossa Espai Escènic del 19 de junio al 26 de julio de 2009.
Dirección: Marc Vilavella
Dirección musical: Marc Sambola
Intérpretes: Gracia Fernández, Xavi Melero, Manoli Nieto i Marc Vilavella.

Horario: De martes a sábado a las 21:00 horas; domingos a las 19:00.
Precio: 16 €; día del espectador 9 €.


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