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Crítica: Ojos Verdes, en La Seca Espai Brossa.

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El día que nació él, ¡qué planeta reinó!
Él fue Miguel de Molina y Su Planeta, el del aprendizaje vehemente que crece con la curiosidad constructiva y la constancia apasionada.
Estos días orbita en La Seca Espai Brossa un satélite reluciente. Se trata del espectáculo “Ojos verdes – Miguel de Molina in Memoriam” de La Barni Teatre. Y con su gracia y delicadeza, vuelve a poner el cante del ínclito artista en el insondable sistema solar de la cartelera teatral barcelonesa.

Los habitantes de “Ojos verdes” se distinguen por una sensibilidad escénica que multiplica el deseo de quienes a ellos se acercan de soñar con el cante jubiloso, el “biopic” entretenido y la denuncia de la censura política al arte. En este caso, referido a alguien que ni quiso ni pudo limitarse a seguir los cánones. Y, por ello, ahora nos sigue apeteciendo conocerle.

Ellos son Gracia Fernández arrastrándonos con dulzura hasta un hermosísimo quicio de puerta abierta en acogedor prostíbulo; Nacho Melús, viajero tenaz desde la ternura de quien invita a una copita andaluza hasta la hilarante contradicción del militar homosexual; Anaïs López, ninfa pizpireta de seductor poderío; y Marc Vilavella, rutilante protagonista y aplicado director cuyo carisma escénico se casa felizmente con una voz sentida función tras función. Todos bajo la entregada batuta musical de Marc Sambola y al son de un festivo Gerard Alonso.

Los cuatro juntos esparcen magia musical al interpretarnos con admirable disciplina grupal momentos tenebrosos de guerra civil peninsular (el tiroteo de los fusiles, el pesar de la huida, la derrota de “Carmela”), juegan traviesos con títeres a representar el acoso del régimen al desconcertado Miguel y contagian de entusiasmo a una platea catalana encantada de formar tablao con ellos. Y a pesar de adolecer su propuesta de una carga panegírica desmesurada (el empeño de la dramaturgia de glorificar al antihéroe resulta redundante y algo rancio) y de quedar algo desaprovechados los intérpretes ante el excesivo protagonismo de Vilavella, estos “ojos verdes” nos hechizan por la honestidad con que miran, el encanto de su parpadeo y la brillante luz que destilan del gag resultón al jolgorio folclórico pasando por un emotivo intimismo vocal.

“Ojos verdes” se representa hasta el 12 de enero de 2014.
http://www.laseca.cat/ca/obra/24/ojos-verdes–la-barni-teatre/

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