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Crítica: My sweet country, en el Teatre Poliorama.

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My sweet country

¿Recuerdan aquella campaña sobre el reciclaje correcto que llevaba el lema ‘Envàs, on vas?’? Seguro que sí: aquella en la que tres muchachas pizpiretas y de cantinela perenne invitaban a reciclar los envases en el contenedor adecuado con unos anuncios que nos bombardearon desde prensa escrita, radio y televisión hasta el hartazgo. Muchos descubrieron entonces a aquellas cantantes/actrices que, con el desparpajo por bandera, asumían el reto de concienciarnos sobre el reciclaje, pero lo cierto es que esas jóvenes con pelucas ya llevaban un par de años actuando bajo el nombre de The Mamzelles. Ese anuncio las hizo populares, y era cuestión de tiempo que esa fama les permitiera debutar en el teatro con un proyecto confeccionado a su medida; y dicho y hecho: desde el pasado 25 de marzo se instalaron en el Teatre Poliorama para presentar My sweet country, una comedia musical escrita junto al dramaturgo Àlex Mañas en la que ellas tres son las protagonistas absolutas, una historia con un buen planteamiento inicial pero que en cuestión de minutos queda diluido por su alarmante falta de mordiente, resumiéndose en un apenas perceptible hilo argumental con una serie de sketches sobre las ilusiones sin fundamento de esas jóvenes.


Así, My sweet country comienza con las tres muchachas asistiendo a una entrevista laboral muy especial: aspiran a ser prostitutas de lujo para salir del barrio que las ha visto crecer y en el que se sienten prisioneras; su intención es volar alto, sueñan con ser presentadoras de un programa de televisión o ganar el reconocimiento de la sociedad participando en alguna edición de Gran Hermano –fama fácil y rápida, ¿quizás el sueño más anhelado por la juventud del siglo XXI?–, pero el tiempo pasa, y ahora han comprobado que la solución a sus miserias está en codearse con el poder para, de esta manera, tener una vida holgada, de lujo, sin estrecheces económicas, a años luz de los problemas propios de su realidad social. La decisión está tomada, pero en la fiesta a la que han sido invitadas se toparán con caras muy conocidas que dificultarán su ascenso a la fama.

Sin embargo, cuando todo apuntaba a una leve crítica a las fantasías postadolescentes y a la inoperante clase política que nos ha tocado en suerte –el dulce país del título se refiere a un estado en el que nuestros gobernantes fueran gente de palabra y cumplieran sus promesas, algo que en la actualidad parece ser una quimera alejada de la realidad–, el argumento prefiere tomar el camino más fácil y realizar una inofensiva versión a tres intérpretes de Cenicienta (sin que ninguna de ellas acceda a ejercer de hermanastra malvada), un planteamiento ingenuo aderezado por diez canciones que las chicas interpretan en directo, sin duda la mejor parte del espectáculo por ser este el hábitat natural de The Mamzelles, quienes muestran buenas intenciones a la hora de actuar, pero que naufragan por la falta de solidez de sus personajes y las innumerables lagunas argumentales de la historia. En cuanto a la escenografía, el resultado tampoco es mucho mejor: tres sillas y unos recortes de periódico como única decoración es todo cuanto disponen las protagonistas, en un escenario que se revela excesivamente grande para una propuesta tan sencilla como esta, transmitiendo una atmósfera desangelada que incluso se extiende hasta el público asistente.

Y es una verdadera lástima: quienes ya conocíamos a The Mamzelles esperábamos encontrar en My sweet country algo de su habitual ironía, descaro y sarcasmo, y las expectativas aumentaban si se asociaban con Àlex Mañas, de cuyo ingenio habíamos disfrutado anteriormente en, entre otras, la claustrofóbica Íncubo. Por todo ello, a una propuesta surgida del talento conjunto de los cuatro debemos exigirles algo más que una descafeinada sucesión de gags que, con suerte, apenas arrancarán alguna que otra sonrisa en el espectador.

My sweet country se representará en el Teatre Poliorama del 25 de marzo al 28 de abril de 2013.

Dramaturgia y dirección: Àlex Mañas
Intérpretes: Paula Malia, Bàrbara Mestanza, Paula Ribó
Compañía: The Mamzelles Teatre
Música y dirección musical: The Mamzelles
Letras de las canciones: The Mamzelles y Àlex Mañas
Ayudante de dirección: Mireia Farré
Dirección de arte y espacio escénico: Àngela Ribera
Diseño de sonido: Joel Condal
Vestuario: Isis Velasco
Proyecciones: Blai Tomàs

Horarios: jueves 18 de abril, sábado 20 de abril, viernes 26 de abril y sábado 28 de abril, a las 23 horas; y domingo 28 de abril, a las 20:15 horas
Precio: 18 €
Idioma: castellano
Duración: Una hora y cinco minutos

 

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