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Crítica: Mitad y mitad, en el Teatre Condal

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En noviembre de 2002 el Teatre Condal estrenaba ¡Mamaaá!, la tercera obra que protagonizarían juntos una pareja que, por entonces, era garantía de éxito y carcajadas: Paco Morán y Joan Pera. Algo más de una década después, la sala del Paral·lel de Barcelona continúa su apuesta por la risoterapia que tan buenos resultados le ha dado, y desde el pasado 5 de febrero acoge la nueva versión de aquel montaje, Mitad y mitad, con otro dúo de actores que domina a la perfección los engranajes de la comedia, Paco Tous y Pepón Nieto, dos de aquellos “hombres de Paco” que triunfaron en televisión y que, ahora, interpretan a dos hermanos que mantienen una curiosa relación de amor-odio con su madre, gravemente enferma pero aferrada a la vida con sorprendente firmeza para desesperación de sus vástagos.

Los responsables del texto (Jordi Sànchez y Pep Anton Gómez, quien a su vez ejerce de director) afirman que, en líneas generales, la historia en las dos versiones es la misma –dos hermanos que esperan, ansiosos, que fallezca su progenitora para hacerse con una copiosa herencia y seguir adelante con sus respectivas vidas–, pero con ligeros matices: la trama de ¡Mamaaá! quedó suavizada tras diversas revisiones, probablemente para adaptarla mejor a los seguidores incondicionales de Morán y Pera. Sin embargo, Mitad y mitad recupera el sarcasmo del planteamiento inicial, se ha convertido en una comedia muy negra en la que la mezquindad y la ambición de sus protagonistas no tiene límites, despojando al texto de cualquier atisbo de corrección moral, y será precisamente esa falta de ética la que arrancará más carcajadas entre el público, que se sentirá culpable por reírse con las locuras que planean los hermanos para darle el empujón decisivo a su señora madre.

Así, Carlos (Nieto) es el primero en aparecer en escena, en ese salón claustrofóbico de grandes ventanales con vistas a ninguna parte que en los últimos años se ha convertido en su prisión particular, un lugar de atmosfera rancia del que, ahora sí, por fin, todo parece indicar que podrá huir para siempre, y su destino soñado (las Islas Canarias) está más cerca que nunca porque la muerte ya ronda a su madre, postrada en la cama desde que sufrió una embolia. Al poco aparece Juan (Tous), ilusionado también con la idea de que esa noche será la definitiva, la que solucionará todos los problemas que le angustian. Pero la noche avanza y parece que la mujer se resiste, y los nervios se apoderan de ambos, el timbre con el que la madre tiraniza a su hijo pequeño no deja de sonar, las llamadas impacientes de la mujer de Juan se suceden una tras otra, las pastillas no hacen ningún efecto, el aire viciado del ambiente, las dos cartillas de ahorros siguen sin aparecer, todo ello llevará a los dos hermanos al borde del colapso, a una situación límite de difícil resolución. ¿Difícil? Quizás todo sea más sencillo de lo que parece…

A lo largo de la primera mitad de la función se muestran dos personajes extremos, dos caracteres incompatibles, pero tras la pausa eso se matiza, y es en esa segunda parte cuando empatizamos con esos hermanos, hasta entonces un par de pícaros desalmados que pretendían aprovecharse de la situación sin ningún tipo de rubor, pero llega un momento en el que el espectador comprende que ambos son marionetas controladas por las dos grandes triunfadoras de esta historia: las dos mujeres ausentes, esa madre moribunda y la esposa de Juan, dos personajes de personalidad fuerte que han sabido ejercer un dominio férreo sobre ellos hasta llevarlos al borde de la desesperación. En ese instante la predisposición de Juan y Carlos por matar a su madre cuenta ya con la aprobación del público, y las confesiones sorprendentes entre los protagonistas serán los momentos más brillantes del espectáculo.

Mitad y mitad cumple los requisitos que toda buena comedia debe tener: una disfrutable trama con réplicas mordaces, unos actores en estado de gracia –ni qué decir tiene que tanto Paco Tous como Pepón Nieto son dos grandes talentos cómicos–, una escenografía muy cuidada que simula con exactitud ese hogar en el que se detuvo el tiempo cuarenta años atrás y el ritmo vodevilesco que requiere una historia como esta, entregada a los equívocos y discusiones entre los personajes. Con todo, para que la función fuera perfecta sería conveniente usar las tijeras a lo largo de la primera parte, excesivamente redundante en el enfrentamiento entre el hermano espabilado y el hermano con menos luces (una referencia al sempiterno conflicto payaso listo y payaso tonto tantas otras veces visto), y pulir algunos gags más propios de unos dibujos animados. Sea como sea, el montaje funciona bien, tal y como demuestra su éxito en La Latina de Madrid, donde estuvo seis meses en cartel con un triunfo arrollador.

Mitad y mitad se representará en el Teatre Condal del 5 de febrero al 15 de marzo de 2014.

Autores: Jordi Sànchez y Pep Anton Gómez
Dirección: Pep Anton Gómez
Intérpretes: Paco Tous y Pepón Nieto
Escenografía: Max Estel y Silvia de Marta
Iluminación: José Manuel Guerra
Música original: Pere Hernández
Producido por: Mixtolobo, L’Avern y Pentación

Horarios: miércoles, jueves y viernes a las 20:30 horas, sábado a las 18:30 y a las 21:00 horas, y domingo a las 18:30 horas
Precio: 24 €
Idioma: castellano
Duración: una hora y cuarenta minutos

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