Publicidad

Crítica: Los Persas. Réquiem por un soldado

 

Bieito otra vez. Si hace poco teníamos con nosotros a ese Tirant lo Blanc fabuloso creado entre el famoso director y Marc Rosich, ahora le ha llegado el turno al clásico de Esquilo “Los Persas”.


Como siempre estamos ante una personalísima versión firmada esta vez entre él y el dramaturgo, Pau Miró. Una versión que se representa en estos momentos en el Teatre Romea, como hace pocas semanas también hacía la mencionada Tirant lo Blanc. Posiblemente estamos ante una de las obras más fáciles de ver en su difícil trayectoria artística aunque, como en todos los casos, puede resultar un poco difícil de tragar. Lo digo sobre todo por ese tufillo tan nacionalista español, que queriendo, inunda todo el texto de principio a fin. Y digo esto porque es posible que mucha gente lo vea de esa manera, cuando realmente estamos ante una crítica hacia todas las guerras y sobre todo a sus principales víctimas: los inocentes. Bieito nos habla de los militares españoles que están en Afganistán, pero sobre todo nos habla de los niños. Él y Miró no han querido firmar un texto antimilitarista, algo extraño teniendo en cuenta que todos los textos previos del director han sido tan violentos. Simplemente ha reconstruido un clásico de la literatura griega y lo ha modernizado a los tiempos en los que vivimos actualmente. No hay que echarse las manos a la cabeza pensando que se va a ver algo que no es en realidad. El texto original de Esquilo nos habla de la derrota del ejercito Persa en la batalla de Salamina en el año 480 a.c., y de la muerte de Jerjes, hijo de Darío. Aquí Jerjes se ha convertido en una mujer, una soldado que podría estar tanto en Afganistán, como en la ex Yugoslavia, Irak o en Líbano. La acompañan unos cuantos soldados españoles que, como ella, sólo desean entrar en batalla y que idolatran al ejército norteamericano sobre todas las cosas. Ellos están meramente como vigilantes de la situación en la que se han establecido potencias mucho más importantes que la española. Idolatran tanto sus aviones de guerra como sus bombas de racimo. Pero, ¿qué ocurre cuando se encuentran con el horror de la guerra delante de sus narices? Y eso ocurre cuando reciben instrucciones de ir al colegio de un pequeño poblado para descubrir si hay enemigos en él. Lo que ven al llegar es que el colegio ha sido bombardeado por los aviones norteamericanos y que todo está repleto de cadáveres descuartizados, en su mayor número pertenecientes a niños. La obra ha sido conceptualizada como un réquiem, un réquiem interpretado por los soldados y en la que tienen como invitado principal, u observador, al padre de Jerjes, que es intimidado por ellos y que acaba con su hija a trozos dentro de una bolsa de basura, algo que ya había visto en una pesadilla premonitoria. Pero no todo es drama encima del escenario, como era de esperar Bieito ha colocado retazos de su humor negro (no muchos), en su mayoría en boca de Darío o de algún que otro soldado. Pienso que "Los Persas" es una obra redonda, difícil, pero redonda en general, algo que ya no me sorprende en absoluto. Aunque otra de las mejores bazas que tiene este título está en manos de la intérprete principal, una casi desconocida Gurutze Beitia, muy habitual en la televisión vasca, que realiza un trabajo muy creíble y muy sentimental: ojalá podamos verla más habitualmente por aquí. El resto del reparto también merecen un aplauso, Lluís Villanueva, David Fernández, Javier Gamazo, Chus Herrera, Roberto Quintana e Ignacio Ysasi. Igual hay algún momento en que flaquean, o exageran ciertas situaciones, pero teniendo que realizar tantos malabarismos interpretativos, como ser músicos, cantantes y actores, no lo hacen nada mal. Y como de un réquiem se trata las canciones también tienen un papel muy importante, en el que podemos escuchar desde el "The Wall" de Pink Floyd, hasta el "Cry Baby" de Janis Joplin. Sería una pena, como he dicho antes, que el público catalán tenga cierto rechazo hacia tantos símbolos españoles asentados en un teatro tan catalán como es el Romea, y que eso produzca una disminución de su carrera comercial.

Foto: David Ruano

 

.
To Top