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Crítica: Lo tuyo y lo mío, en el Club Capitol

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Si “lo tuyo” se inmiscuye en “lo mío”, “lo nuestro” amenaza con alterar la normalidad. Aunque en asuntos sentimentales, el bien común suele ser andar convenientemente alejados uno de otro. Ello no es óbice para que antes vibremos con la ilusión del “me gusta”, nos felicitemos por el “le gusto” y a menudo acabemos con el “pongamos pies en polvorosa”.

Añadamos a eso música. Esa que, compinchándose con nuestros recuerdos entrañables, actúa como finísima cortina de humo para hacer frente al árido presente.

El Club Capitol de Barcelona sirve estos días un remedio placebo contra la recesión de indudable eficacia. Y el público, enfermo sin demasiado empeño por curarse, sale encantado.

Lo tuyo y lo mío” es un recital amable y almibarado para cantante y cantanta (si me permitís la licencia) con ciertas dotes interpretativas acompañados (más que eso, impulsados) por pianista de sobrados recursos. Y el repertorio que les arropa, una de las claves del éxito arrollador que vive función tras función: desde el folklore patrio de tonadillera ligera hasta la canción melódica de musas de la “gauche” institucional; desde el pop ingenuo de los sesenta hasta la música disco petarda pasando por el “indie” más autorizado para todos los públicos.

La capacidad de conexión del espectáculo con el respetable es casi absoluta. Los artistas se muestran en el punto justo de simpatía: con sus mohínes de presentador estrella de televisión él (afectado Manuel Ramos) y su agradecida vis cómica ella (refrescante Karen Gutiérrez). Y, por encima de ambos, un torrencial Dídac Flores Rovira a las teclas dando, de paso, un poco de guindilla a tanta mermelada.

La dramaturgia, casi inexistente, resulta reiterativa y algo desordenada, pero cuando la propuesta asume su verdadera naturaleza (la de tierno concierto de entretenimiento vespertino), halla algunos resortes acertados que le confieren elegancia escénica: la utilización de los micrófonos y sus soportes para acercar, incluso mezclar, y al final alejar a los protagonistas, empequeñeciéndolos o agigantándolos al compás de las melodías más celebradas; la sencillez de la puesta en escena esbozando una leve trama; el entusiasmo del trío con la proximidad de quien sabe que le quedan muchos escenarios que pisar y no quiere apresurarse en empalmarlos.

Dicen por todas partes que estos siguen siendo tiempos de crisis. Yo añado que no solo económica. Pero debo admitir que mientras sigamos descansando en la cuneta del camino a la recuperación un pasatiempo tan agradable como este aplaza con gusto volver a la carga.

“Lo tuyo y lo mío” se representa en el Club Capitol de Barcelona.
https://www.grupbalana.com/teatro_cs/493/0/1/0/lo-tuyo-y-lo-mio-75-canciones-en-75-minutos-la-revelacion-de-la-temporada.html

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