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Crítica: La Gran Duquessa de Gerolstein, en el Teatre Gaudí.

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El Teatre Gaudí nos sorprende este mes de enero con la programación de La Gran Duquessa de Gerolstein, una opereta antimilitarista de Jaques Offenbach adaptada por primera la vez al catalán por la compañía Bratislava en un espectáculo de pequeño formato dirigido por Víctor Álvaro e interpretado por Anna Arena, Laura Pau, Mònica Portillo y Albert Ruiz.

Tras el éxito del año pasado con el estreno de una impactante y entusiasta versión de The Wild Party de Andrew Lippa, el Gaudí apuesta este año de nuevo por el teatro musical, en este caso por la opéra bouffe u opereta cómica, con la programación de La Gran Duquessa de Gerolstein, una de las obras menos conocidas de Jaques Offenbach, el autor más representativo del género.

La opereta nos traslada a una época no del todo definida en la que la malcriada y tirana duquesa de Gerolstein está aburrida, hecho que la obliga a entretenerse declarando la guerra en el exterior y haciéndole la vida imposible a la corte y a su ejército en el interior. Durante una revista a sus tropas, la gran duquesa se enamora perdidamente del hermoso y viril soldado Fritz, al que asciende rápidamente, incluso por encima de su superior el general Bum. Los voluptuosos deseos de la duquesa, que menosprecia desde hace seis meses a su prometido oficial, el afeminado príncipe Pol, generará una conmoción en Gerolstein en la que se mezclarán el autoritario ambiente castrense, las intrigas de corte y los inesperados derroteros que tomarán los caprichos de la hastiada duquesa.

La joven compañía Bratislava nos propone un divertimento musical que adopta la forma de una crítica al militarismo sin sentido y al poder político en el que el humor está muy presente. El espectáculo, de pequeño formato, adapta la obra de Offenbach con un gusto irreverente y con muchos toques que la actualizan. La propuesta opta por una inversión de los roles sexuales por la cual el chico hace de chica (de duquesa) y las chicas hacen de chicos, lo que provee al espectáculo de un mayor grado de humor y obliga a sus intérpretes a realizar un tour de force para estar a la altura de los requerimientos de la representación, esto es, el movimiento constante de los actores y actrices sobre el escenario, la caracterización cómica de los mismos y su intrepidez a la hora de interpretar y/o cantar cada una de las canciones que componen el libreto de la obra.

DdG-9571La dirección de Víctor Álvaro es inteligente y potencia todos estos elementos, lo que se traduce en una actuación global ingeniosamente cómica que incorpora un importante grado de caracterización del teatro infantil. Un acierto acompañado por una puesta en escena sencilla y un vestuario que fomenta una visión infantiloide de la política que se cocina en palacio. Los arreglos y la interpretación musical del espectáculo están a cargo de Ferran Martínez Palou, cuyo empeño está acompañado en parte, también, por las aptitudes musicales de los intérpretes que tocan el flautín, el tamborí, el trombón o el violín, proveyendo a la obra de una sencillez musical muy acorde con la inocencia de la puesta en escena.

La obra, así pues, se configura como una opereta cómica en la que temas tan notables como el militarismo, la guerra y el poder tiránico e inmoral se tratan como un cuento musicado en el que los actores caricaturizan a sus personajes como mofa a los intereses que representan.

La interpretación de la obra es de carácter coral y múltiple. Coral porque todos los actores contribuyen en un mismo grado a dar forma a la obra y múltiple porque la mayoría de ellos dan vida a diversos personajes. De esta forma el único chico, Albert Ruiz, encarna a una encantadora gran duquesa sargentona e infantil que obliga al resto de los personajes a bailar al son de sus apetitos más íntimos; Anna Arena interpreta al soldado Fritz y al Barón Grog ofreciéndoles una apuesta presencia y un chorro de voz que destaca en diversas ocasiones por encima de la del resto de los actores; Laura Pau que da vida al afeminado y rechazado Príncep Pol y al atribulado tutor Nepomuc; y por último Mònica Portillo interpreta al enfurecido e intransigente General Bum. Todos ellos proveen a la obra de una candidez y una ingenuidad al relatar las andanzas de los personajes durante la representación que deja en el espectador un muy buen sabor de boca.

En definitiva, la compañía Bratislava se apunta una medalla con la producción y el estreno de La Gran Duquessa de Gerolstein, no solo por dejarnos gozar de una de las obras no tan conocidas de Offenbach, sino por el buen hacer a la hora de presentarnos una cautivadora trama que apela a la consciencia para explicarnos cosas muy importantes a través de la música y de la sencillez casi infantil de su puesta en escena.

La Gran Duquessa de Gerolstein” se representa en el Teatre Gaudí del 17 de enero al 16 de marzo de 2014.

Autores: Jaques Offenbach, Henri Meilhac y Ludovic Halévy
Traducción y adaptación: Companyia Bratislava
Dirección general: Víctor Álvaro
Dirección musical: Ferran Martínez i Palou
Reparto: Anna Arena, Laura Pau, Mònica Portillo y Albert Ruiz
Coreografía: Jordi Ribot Thunnissen
Escenografía: Companyia Bratislava
Vestuario: Companyia Bratislava
Técnico luces y sonido: Sergi Coch

Horarios: de jueves a sábado a las 19:00 horas y domingos a las 20:00 horas.
Precio: 20 €
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 25 minutos

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