Publicidad

Crítica: L’inspector.

 



El pasado 4 de febrero se estreno en la Sala Gran del TNC la obra de Nikolai Gógol L’Inspector, ambientada en los juegos de poder y corrupción de una pequeña ciudad de provincias de la Rusia Zarista y que narra el furor y la confusión que provoca en la localidad el aviso de la llegada de un inspector general con el objetivo de inspeccionar los asuntos de la ciudad y de la comarca.


Sergio Belbel presenta una lúcida adaptación de una de las comedias más logradas de Gógol, que nos habla sobre la corrupción del poder o, mejor dicho, sobre el poder de la corrupción y que elevó a los escenarios una crítica de la sociedad y del gobierno zarista que le obligó a exiliarse en la ciudad de San Petersburgo después del escándalo provocado tras su estreno.
La crítica tiene su punto fuerte en la caracterización de los personajes, los cuales, todos a su manera, tienen algo que esconder, algo que ocultar ante la mirada del supuesto inspector general, hecho en el que destaca la familia del alcalde, una muestra más de la corruptela y el caciquismo de la Rusia de la época.
Pero como ha comentado el propio director, la obra no solo hace referencia a una época y a un estado en particular, sino que habla de la corrupción y del poder en cualquier lugar y en cualquier periodo de tiempo, por lo que no se ha pretendido reubicar la comedia temporal y espacialmente, sino que se ha mantenido en los parámetros establecidos por el propio autor.
La adaptación de Belbel presenta una buena creación de personajes en la que utiliza los arquetipos necesarios para ello: el alcalde tirano y corrupto; el falso funcionario del estado sin compasión; la mujer y la hija del alcalde, dispuestas a todo por mejorar su propia condición social y económica; los administradores de la ciudad egoístas y cobardes...
Aunque la obra tiene un importante componente coral, en la que aparecen hasta 17 personajes diferentes, el texto nos propone un duelo interesantísimo entre la figura de un alcalde de provincias excesivamente mundano (Lluís Soler) y un falso inspector caradura y desalmado (Ernest Villegas) que pretende estafar a toda la ciudad con el único objetivo de enriquecerse y burlarse. Este duelo interpretativo está acompañado por un magnífico trabajo de los actores secundarios, y una brillante y sorprendente escenografía palaciega, lo que resulta en una espléndida comedia clásica con un mensaje claro y directo sobre la corrupción asociada al poder.

“L’inspector” de Nikolai Gógol se representa en la Sala Grande del TNC del 4 de febrero al 12 de abril.
Director: Sergi Belbel, versión libre de Jordi Galceran.
Intérpretes: LLuís Soler, Ernest Villegas, Anna Güell, Míriam Alamany, Isaac Alcayde

 

 

To Top