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Crítica: HARKET (PROTOCOLO), en La Seca- Espai Brossa.

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Hay amores basados en el respeto.
Como el de una hija hacia su padre.
Otros crecen en torno a la incomunicación.
El de una decidida joven amarrada a un ente de inteligencia artificial, por ejemplo.
Cristina es enamoradiza. Su padre la convenció para recluirse en un búnker bajo el pretexto de un proyecto científico de aislamiento. Y el avanzado MAP se convirtió en su único consuelo.
Y La Seca-Espai Brossa de Barcelona delimita este triángulo enajenante hasta el 16 de febrero.

HARKET (PROTOCOLO)” es una propuesta insólita donde la danza se convierte en vía narrativa; el esplendor audiovisual, en espacio escénico; y la experimentación artística constituye su poderosa coartada.

En esta pieza fascinante, Cristina Fernández combina con convicción ejercicio físico, ironía cotidiana y tragedia existencialista.

No hay lugar para la pretenciosidad porque la dramaturgia de Juan Pablo Mendiola apuesta acertadamente por documentar los instantes de supervivencia de una criatura ingenua que aceptó de buena gana hacer de conejillo de indias encerrándose. Con el único pulmón exterior de un ordenador eficiente, ameno y empático a priori.

El texto se pone al servicio de la agilidad corporal de Cristina y de su entrega interpretativa, rehuyendo cualquier intento de articular un discurso apocalíptico solemne.

Gracias a ello, podemos sonreír ante la perplejidad de nuestra heroína (nuestra, sí, y desde que la distinguimos calentando mientras entramos en la sala) al empezar a hartarse de atender a rutinas informatizadas. Reímos además cuando se enfrenta a su captor virtual por ser un “insensible”. Y, finalmente, nos vence el desconcierto porque entendemos que las cosas no podrán continuar así y que la protagonista deberá rebelarse.

Harket”, dirigida con pulso firme por el mismo Mendiola, supone, al mismo tiempo, una muestra curiosa y valiosa de las posibilidades que ofrece la tecnología visual a la hora de dibujar (y ampliar) un escenario teatral. Y no solo eso: También abre la puerta a una interacción dramática sorprendente. Actriz e imagen proyectada dialogan, discrepan y se enfrentan sin piedad.

Este “protocolo” no está, a pesar de todo, exento de irregularidades. La historia se atasca por momentos al abusar de la exhibición coreográfica, principal faceta de Cristina.

No obstante, ello no es más que una simple mancha en tan deslumbrante “expediente”, de ritmo vibrante y conclusión desarmante. Que nos recuerda que el teatro no es solo lo que queremos ver que ocurre a los demás: El teatro es, además, todo lo que nos aterroriza y que puede desenmascararnos una artista apasionada, un director minucioso y una puesta en escena de singular belleza. Y los tres, exquisitamente arriesgados.

Más información:

http://www.laseca.cat/es/obra/47/harket-protocolo–juan-pablo-mendiola/

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