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Crítica: Goodbye Barcelona, en el Teatre del Raval.

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De la guerra civil (1936-1939) se ha hablado mucho, se han filmado películas y escrito novelas desde el punto de vista de cada bando, pero en pocas ocasiones hemos podido ver una ficción basada en aquellos hombres que llegaron desde el extranjero a ayudar al frente republicano: los Brigadistas Internacionales, personajes de fuertes convicciones morales e ideológicas que se incorporaron al servicio de las tropas rojas para intentar detener a los sublevados. Ahora, el Teatre del Raval ha decidido subsanar este agravio histórico y ha programado Goodbye Barcelona, un bonito musical estrenado exitosamente en Londres el año 2011 y en el que se otorga todo el protagonismo a aquellos soldados que llegaron con buena voluntad a tierras españolas.

Goodbye Barcelona presenta la historia de Sammy (Pau Quero), un chico del barrio judío de Londres que asiste, aterrorizado, cómo su ciudad se está convirtiendo en un lugar poco seguro para él y los suyos con la aparición –allí y en el resto de Europa– de los simpatizantes fascistas. Así, cuando se entera de que se precisan voluntarios para luchar en la guerra civil española, el joven no lo duda ni un instante: sus ideales son más fuertes que los deseos de su madre, Rebecca (Carme Mateu), quien le alerta de los peligros de una decisión tan arriesgada. Con el convencimiento de luchar por un mundo mejor, Sammy y los otros voluntarios británicos llegan a Barcelona, donde conocerá a Pilar (Carol Rovira), una joven que intenta desesperadamente sobrevivir a los estragos de la guerra. Por su parte, Rebecca no se quedará tranquila viendo marchar a su hijo, y se unirá a los servicios médicos con la intención de encontrarlo, una tarea titánica en aquella locura que es la guerra.

Los autores de este relato, Judith Johnson y KS Lewkowicz, realizaron un trabajo de investigación de seis años en el que se documentaron sobre aquellos héroes anónimos, y el resultado es la visión que podría haber tenido un inglés de 18 años que llega a un país en conflicto cargado de buenas intenciones; así, Johnson y Lewkowicz firman una trama con La República (Manuela Nieto) convertida en un personaje que pasa a ser el hilo conductor, y se agradece el esfuerzo de los autores por explicar qué sucedió en aquellos tiempos de guerra, las divisiones dentro del grupo republicano –las divergencias entre miembros de los partidos republicanos, PSOE, POUM, anarquistas y el movimiento obrero impedían ir todos a una–,los problemas con el armamento obsoleto que recibían los brigadistas, las dificultades para encontrar alimento por parte de la población civil, …, y todo esto explicado en formato musical, con dieciocho canciones de estilos bien distintos, desde música española a marchas militares, y con buenos intérpretes defendiendo sus personajes (mención aparte para Carme Mateu, Pep Papell interpretando a Jack y Antonio del Valle en el papel de Esteve).

Pau_quero,_Car_56547Así, el espectáculo que podemos ver en la sala del Raval es un buen montaje a pesar de la sensación final que, con un material tan extremadamente sensible como el que los autores tenían entre manos, hay pocos instantes realmente emotivos, y quizás este desencanto también lo podemos explicar por algunos problemas técnicos que lastran en exceso la función –a menudo los músicos eclipsan a los cantantes y se hace realmente difícil escuchar nítidamente las canciones–, o quizás porque el protagonista de la historia de amor entre los dos jóvenes nos hace dejar de lado lo que realmente importa aquí: que estamos viviendo una circunstancia tan extrema como es una guerra civil. En este sentido, el montaje gana en intensidad durante la segunda parte de la obra, cuando la situación entre los brigadistas ya se ha vuelto dramática, los ideales firmes que vimos al principio se han perdido en el camino, los hombres acusan el desgaste del momento y las esperanzas del grupo van disminuyendo, mientras observamos la desesperación de la madre en su búsqueda.

¿Y el resto? Bien, el resto es historia: en noviembre del año 1938, los Brigadistas Internacionales abandonaban el país ante la imposibilidad de ganar la guerra contra las tropas alzadas, y cinco meses después finalizaba el conflicto con una evidencia clara, las heridas no cicatrizarían con facilidad, ni tan siquiera con el tiempo. Por eso, y ahora más que nunca, las palabras de la última canción de Goodbye Barcelona toman una importancia vital: “No podemos olvidar, no perdamos la memoria”, un objetivo que los responsables de este musical han tenido muy presente en este merecidísimo homenaje a aquellas personas de firmes ideales que vinieron de países lejanos con la loable intención de preservar la libertad de nuestro pueblo.

Goodbye Barcelona se representará en el Teatre del Raval a partir del 26 de septiembre de 2013.

Autores: Judith Johnson y KS Lewkowicz
Supervisión musical, orquestación y arreglos: Mark Smith
Dirección Escena: Fran Arráez
Dirección Musical: Dani Campos
Intérpretes: Pau Quero, Carme Mateu, Pep Papell, Joan Vázquez, Carol Rovira, Antonio del Valle, Manuela Nieto, Gara Roda, David Mauricio
Músicos: Dani Campos, Quico Pugés Suárez, Miquel Biarnés Masip
Dramaturgia: Carlos Be
Traducción canciones: David Pintó
Traducción texto: Eva Rosell
Diseño de luces: Pedro Guerrero
Diseño de sonido: Rafel Febrer
Escenografía: Abdón Alcañiz
Vestuario: Giovanna Ribes
Maquillaje y peluquería: Ana Maria Balsera Garcia

Horarios: jueves, viernes y sábado a las 21:30 horas, y domingo a las 18:30 horas
Precio: 22 €
Idioma: catalán
Duración: Dos horas

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