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Crítica: Goldberg


Ferran Carvajal es un rostro que todos conocemos, quien más quien menos, de la serie de TV3 "El cor de la ciutat". Debido a esta fama no es de extrañar que las cuatro citas que ha protagonizado en el Mercat de les Flors con su creación "Goldberg" hallan llenado la platea.


Pero más que su fama como actor televisivo, me parece mucho más importante su trayectoria como escenógrafo: miembro de la compañía estable del Teatre Lliure, ha participado activamente en muchas de sus obras, algunas tan importantes como "Juli Cèsar", "2666" o "Santa Joana dels Escorxadors". Así que se ha puesto manos a la obra y con su idea y la dramaturgia compartida con Ignasi Duarte, ha tomado prestada la verídica historia de la creación de las variaciones Goldberg de J. S. Bach. Estas variaciones fueron un encargo del Conde Carl Von Keyserlingk, embajador austriaco en la corte Sajona de Dresden, que sufría de insomnio. Así que con la música creada por Bach, e interpretada por un joven clavicembalista llamado Johann Gottlieb Goldberg (de ahí el nombre de las variaciones), el conde podía aligerar esas terribles noches. La obra está interpretada por el conde y su mujer, un personaje sin nombre, instalados ambos en una habitación de su casa de Dresden que necesita urgentemente una cierta rehabilitación: los papeles de las paredes se caen solos (demostrándonos el deterioro de la vida en común de la pareja), con un efecto muy útil y muy sencillo que no quita nada de verosimilitud.  Las pareces también tienen agujeros y el techo de la habitación es bastante frágil. Les acompañan en su convivencia tres músicos de cámara: un violinista, un viola y una violonchelista. Así que los personajes están enclaustrados entre cuatro paredes, de las que salen muy de vez en cuando para luego reaparecer, por ejemplo, por entre una pared y sobresaliendo a medio cuerpo. La historia en si parece una pesadilla en toda regla, un universo Lynchniano, aunque aderezada con la increíble música de Bach, como le ocurriera al Conde Von Keyserlingk, resulta más amenizada. Poco nos podemos imaginar de lo que le pasaría por la mente al conde en esas dilatadas noches sufriendo en Dresden, seguramente igual que les ocurre a los personajes de la obra. La historia en general es algo repetitiva y en algunos momentos resulta un poco pesada. Por esto y por algunas escenas que resultan un poco absurdas, sobre todo al principio de la representación, es de lo poco que puede pecar la obra. Por suerte no hay nada como contar una buena historia y acompañarla por una música excepcional. Gracias a eso y a una gran interpretación de ambos actores, estamos ante una pequeña gran obra. Si el trabajo de Ferran Carvajal es algo contenido, el de Anna Roblas es despampanante. Roblas, como no, también ha trabajado para el Lliure en obras como "Ricard III", "Juli Cèsar" o "Santa Joana dels Escorxadors", en las que posiblemente conocería a su compañero en Goldberg. Carvajal no ha podido elegir mejor, los dos realizan un trabajo excepcional, muy agotador, del que merecidamente han salido triunfadores. Les acompañan los músicos Oriol Algueró, Sergi Alpiste y Laia Puig, participantes en la acción tanto como los dos protagonistas. Y para finalizar una pequeña queja, Goldberg sólo ha estado cuatro días en cartel, espero mejor olfato de las salas para que podamos volver a disfrutarla por aquí lo antes posible.

 

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