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Crítica: Els 39 esglaons, en el Club Capitol.

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Cada vez es más habitual encontrar actores famosos por sus intervenciones televisivas en el reparto de una obra teatral, una opción que generalmente es garantía de teatros llenos. Así no es de extrañar que en el estreno, el pasado 7 de noviembre, de Els 39 esglaons fuera realmente complicado encontrar butacas vacías en la platea del Club Capitol para ver esta propuesta imaginativa que mezcla el argumento clásico de las novelas de espías con el humor inglés y que protagonizan cuatro conocidísimos intérpretes.


El Club Capitol nos plantea un interesante viaje: vamos al Londres del año 1935, donde encontraremos a Richard Hannay, un dandi aventurero que, aburrido en la ciudad, decide ir al teatro sin imaginar que esta decisión le cambiará la vida. Allí conocerá a Annabella, una auténtica femme fatale que le propondrá acabar la noche en el piso de él; sin embargo en el apartamento la mujer es asesinada, víctima de una conspiración de espías. Así Hannay se verá obligado a huir hacia Edimburgo, donde buscará al único hombre que, según Annabella, podrá ayudarle a resolver la situación. Pero no le resultará nada fácil sobrevivir...

La obra Els 39 esglaons que ahora estrena el Club Capitol está basada en la adaptación humorística que firmó Patrick Barlow, en el año 2006, de la película de Alfred Hitchcock The 39 steps (versión cinematográfica de un libro de John Buchan, publicado en el año 1914). Por tanto, es inevitable referirse a la novela original y a los años en los que fue escrita, época convulsa previa a la guerra, para encontrar sentido al argumento de Els 39 esglaons: la eterna lucha entre buenos y malos, aliados y alemanes, en constante conflicto por descubrir los secretos del enemigo utilizando espías para conseguirlo.

El resultado, pues, es una obra que mezcla las historias de espías que tanto nos han hecho soñar con el humor inglés (en este caso la balanza se inclina a favor de las risas en detrimento de la intriga), y es en este punto cuando entran en escena los cuatro actores protagonistas: no descubriremos ahora el talento de Jordi Ríos, Mireia Portas y David Olivares, todos ellos con años de experiencia interpretando personajes humorísticos, un excelente trío que se va multiplicando en diversos personajes (en la hora y media que dura el espectáculo hacen todos los papeles del film, casi 100 personajes) a quienes se ha sumado un fantástico Abel Folk como el aventurero que ha de escapar de la policía y, en su huida, no puede evitar que su encanto natural cautive a todas las mujeres que se va encontrando.

Los momentos más destacados de Els 39 esglaons son, indudablemente, aquellos que protagonizan Ríos y Olivares, instantes en los que solo con un simple intercambio de sombreros pasan a interpretar un papel diferente, unas actuaciones esquizofrénicas que les permiten ejercer de policía y, acto seguido, de vendedor de diarios o de viajero del tren, escenas que potencian la capacidad gestual de los actores, pura comicidad que hará las delicias de todos los espectadores.

En Els 39 esglaons es importante, también, la imaginación del público ya que no existe una escenografía fija, y los elementos dispuestos pueden tener funciones diferentes a las habituales (una maleta puede servir para guardar ropa en ella, pero también como asiento de tren); con la finalidad de estimular esta imaginación se incluyen las sombras chinas creadas por Sergi Buka, imágenes que ayudarán a los espectadores a seguir la historia (incluso con una fugaz aparición del mismísimo Hitchcock).

En cambio las lagunas de la obra se observan en la imposibilidad de mantener, constantemente, el trepidante ritmo que precisa la acción; de esta manera los gags más divertidos contrastan en exceso con escenas menos afortunadas. Además, pretender conservar los mismos escenarios de la película es un error, ya que obliga a los actores a hacer un esfuerzo extra, entrando y saliendo a gran velocidad con los elementos necesarios para cada instante, y esto les hace perder credibilidad. Tampoco convencen los gags propios de teatro dentro del teatro, como cuando uno de los actores detiene una escena clave para interpelar a sus compañeros, una acción que rompe innecesariamente la magia de la obra y desconcierta al espectador.

Els 39 esglaons es, en definitiva, una obra bienintencionada, con algunos momentos brillantes, pero seguramente lastrada por querer que, en ella, se incluyan todos los elementos de la película, un resultado que deja insatisfecho al público, que saldrá del teatro con la sensación de haber pasado un rato agradable pero no tan extraordinario como a priori esperaba.

“Els 39 esglaons” se puede ver en el Club Capitol hasta el 26 de febrero de 2012.

Autor: John Buchan y Alfred Hitchcock
Versión catalana y dirección: Abel Folk
Basada en la adaptación teatral de Patrick Barlow
Intérpretes: Jordi Ríos, Mireia Portas, David Olivares y Abel Folk
Adaptación escenográfica y vestuario: Montse Amenós
Iluminación: Jaume Ventura
Sombras: Sergi Buka
Banda sonora: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos

Horarios: de miércoles a viernes a las 21:00 horas; sábado a las 18:00 horas y a las 21:00 horas; domingo a las 18:00 horas
Precio:
22 € y 28 €
Idioma:
catalán
Duración:
1 hora y 30 minutos



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