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Crítica: El ángel exterminador


Es difícil que las películas de Buñuel gusten a todo el mundo, son raras y difíciles de comprender. Como es lógico tienen sus detractores y sus grandes admiradores, y entre estos últimos, me encuentro yo, fan consumado de ese aragonés inmortal.



¿Y cual es mi película favorita de Buñuel? ¿Viridiana? ¿Belle de jeur? ¿El discreto encanto de la burguesia? Pues no, es "El ángel exterminador", que ahora, 46 años después de su realización, ha sido llevada a los escenarios por el magnifico director teatral Joan Ollé. Ollé ya nos ha regalado varias traslaciones, tanto de la pantalla como de la literatura, bastante a la altura del original. “La plaça del Diamant” de Rodoreda o “Soldados de Salamina” de Javier Cercas son los más conocidos ejemplos. Sin embargo, yo diría que con “El ángel exterminador” se ha llevado la palma. Ha vuelto a trabajar en esta ocasión con su compañera de trabajo en “Soldados de Salamina” Julie Sermon. Ella ha sido la encargada de escribir la adaptación teatral, cosa bastante complicada de hacer, ya que si por algo sobresalen las películas de Buñuel es por sus textos complicados y casi siempre sin sentido, surrealismo puro y duro. Y lo han conseguido yendo de la mano de la misma película, mezclando las imágenes de esta con las protagonizadas por los actores dentro del escenario. De esta forma, han conseguido una compenetración entre las dos cosas, que aunque los conocedores de la película no les haga nada de falta, seguramente a los desconocedores de ella (cosa que me cuesta creer) les haya servido de mucha ayuda. El argumento es bastante conocido, varias personas de la alta sociedad acaban de salir de la opera, y con el ofrecimiento de una de ellas, han decidido continuar la celebración en su propia casa. Al comienzo de la cena ya empiezan a ocurrir cosas extrañas, la servidumbre abandona la casa sin saber por que, solamente llevados por un extraño presentimiento. Todo acaba complicándose cuando los invitados deciden marcharse a casa y por una extraña fuerza les es imposible salir del salón donde están reunidos. Nos cuenta Ollé que “hace unos cuantos años descubrió en la Filmoteca de Zaragoza que lo mejor que se podía hacer con el cine de Buñuel es morirse de risa y aplaudir su muy baturra inteligencia”. Y yo creo que tiene toda la razón del mundo. Y los actores se dejan llevar de la mano por esta experiencia surrealista, realizando un trabajo perfectamente surrealista. Una interpretación coral en la que no falla ninguno de los personajes. Ollé se ha dejado llevar por la mano de Buñuel al realizar esta adaptación de “El ángel exterminador” y ha salido bien parado. Es verdad que no se diferencia mucho de la película, pero para los que somos verdaderos amantes del cine de Buñuel, siempre es una grata noticia que alguien se encargue de adaptaciones como esta, sobre todo si están tan bien echas. En agosto “El ángel exterminador” pisara tierras aragonesas, será del 19 al 21 dentro de la programación de la Expo Zaragoza 2008, espero que sea un gran éxito.

Foto: Josep Aznar
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