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Crítica: Desig d’òpera

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Del 14 al 30 de enero se representó al Teatre Gaudí Barcelona el espectáculo Desig D'Òpera, un delicioso espectáculo digerible para todos los públicos tanto para los amantes de la ópera como para aquellos que se inician o buscan una propuesta diferente.

La distribución de la sala, con el escenario en el centro y la proximidad física de los actores con el público hacen que desde el primer momento entremos en conexión con el espectáculo que se está representando. La puesta en escena es sencilla, tan sólo encontramos una gran cama y un piano (Elke Sanjosé). Así, sin grandes adornos recargados es más cómodo para el espectador disfrutar de la obra y de las emociones que despierta.

Otro de los puntos que hacen que esta representación sea cercana a cualquier espectador radica en el hecho que se hayan elegido arias conocidas por el gran público. Además se proyectan los subtítulos en catalán para que nos podamos adentrar más en la aria que se está interpretando. El espectador viaja por tres etapas de la vida: adolescencia, madurez y vejez, a través de las voces de los cantantes.

Sin ningún tipo de duda el éxito de este espectáculo recae en la calidad de las voces de los seis personajes. Encontramos tres voces femeninas y tres masculinas. Las voces sorprenden por la calidez, la potencia y la variedad de matices que aportan. Imprescindible destacar la gran actuación de la soprano ligera Natasha Tupin (que maravilla y en algunos casos eclipsa) por su potencia, claridad y dominio capaz de conectar con la fibra sensible del espectador. El espectáculo llega a su punto álgido en la etapa de la madurez gracias a la calidad de las voces y a arias de gran carga emocional como Casta Diva de Bellini (interpretada magistralmente por Cristina Escolà) o el maravilloso dúo de Viens Mallika de Delibes. Las voces masculinas tampoco se quedan atrás destacando la calidez de la voz del tenor Carles Cremades y su dominio de los agudos.

Finalmente en la etapa de la vejez encontramos una interpretación en clave de humor sin restar fidelidad a las arias que se representan. Con la buena elección de Ah, tutti contenti de Mozart concluye el espectáculo dejando un dulce regusto en la boca.

El único aspecto que el espectador puede echar de menos es un enlace argumental más definido entre las arias, un hilo conductor que ayude más a entender la esencia de esta gran apuesta de sencillo formato y grandes voces.

En definitiva Desig D'Òpera es un bálsamo para el alma, una apuesta diferente perfecta para iniciarse en el mundo de la ópera y que al mismo tiempo gusta a los espectadores fieles de este arte.

"Desig D'Òpera" se representó en el teatre Gaudí Barcelona del 14 al 30 de enero de 2011.

Guión y Dirección escénica: Eles Alavedra
Selección y Dirección musical: Guillem Peire
Soprano ligera: Natasha Tupin
Soprano lírica: Cristina Escolà
Mezzosoprano: Laura García Olalla
Tenor: Carlos Cremades
Barítono: Joan Garcia Gomà
Bajo: Joan Sebastià Colomer
Pianista: Elke Sanjosé



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