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Crítica: Dar patadas para no desaparecer

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¿Qué es una obra de teatro? ¿Qué es una creación en general? ¿Qué es una imagen? Qué es en definitiva un retrato?

La temporada de verano Avantime programada de forma conjunta por los teatros Gaudí Barcelona y Versus Teatre, está dando más de una sorpresa. Los estrenos de agosto Los patios de la memoria, Terròs!, Xafarderies, Desig d’opera y Romeo + Julieta prometen una amplia diversidad teatral para todos aquellos que o bien no “disfrutan” de las vacaciones, o bien las “disfrutan” en la misma ciudad o, en definitiva, vienen a disfrutar sus vacaciones a Barcelona. A estas obras se han de sumar los estrenos del mes de septiembre Olor d’ocell, En alta mar e Hija de la dictadura argentina.

Pero ahora no hablaremos de la programación que ha de estrenarse, sino de aquella de la que hemos podido gozar durante el pasado mes de julio. Y más específicamente de Dar patadas para no desaparecer. En verdad este espectáculo-creación no es un estreno, pues Dar patadas para no desparecer de estrenó en el Teatre Lliure en el marco del ciclo Radicals Lliure a principios de mayo de este mismo año. Aún así, del 15 de julio al 2 de agosto hemos tenido la posibilidad de recuperarlo todos aquellos que, como yo mismo, no pudimos asistir a una representación en su etapa anterior.

Dar patadas para no desparecer es un espectáculo-creación, en el cual, a través de la interpretación/conversación con los miembros de la Compañía Colectivo 96º (esto es, David Franch, Lidia González Zoilo y Mónica Pérez Blanquer) asistiremos a un proceso de creación artística, que se nos presentará dividido en sus partes constituyentes. Todo comienza cuando Vera Waltser, una persona externa al grupo, inicia una colaboración artística con los miembros de la compañía, para lo que, a través de un juego-creativo les solicita información sobre ellos mismos y sobre sus ideas del arte, de la creación y de su yo más interno, para poder realizar un “retrato”, una imagen de ellos mismos.

Esta excusa nos permite asistir a un proceso de creación cultural en el que los diferentes actores se irán desnudando, física y emocionalmente, no solo ante Waltser sino también ante el público, que como testigo de todo pasará a formar parte de la composición artística. Una creación que nos hará reflexionar sobre la identidad tanto de las cosas como de las personas mismas. Y sobre todo de la imagen, y de lo extraña y a la vez maravillosa que esta es. Que es la imagen? Existe una sola imagen? O cada espectador crea su propia imagen de aquello que está viendo? Si es así, una obra es solo una obra o existe una obra diferente para cada uno de los espectadores? Una reflexión sobre la imagen y sobre la corporeidad de las cosas y de los cuerpos, que permite al público sumarse a la actuación y acabar configurando una obra propia y única, que se consume con su propia visualización.

La compañía Colectivo 96º
utiliza diversas herramientas teatrales para dialogar, si eso es, dialogar, con el público durante su proceso creativo, a través de la palabra, de la imagen, de la imagen en movimiento, de la música, de la luz y de los móviles, con los que se pondrá en contacto con los espectadores.

Pero esta reflexión no es ni mucho menos erudita y abstracta. No estamos ante una obra solo apta para filósofos y libre-pensadores, sino ante una obra abierta a todo aquel público al que le apetezca pensar, aunque solo sea un ratito, de la mano de unos actores/conversadores y de una idea que, puesta en escena, se convierte en una pieza de lo más atractiva. Una obra, en fin, que nos obliga a seguir con mucha atención la actividad futura de esta compañía, que aporta un poco de aire fresco y de novedad y de vanguardia a la platea barcelonesa, aunque solo haya sido durante la época estival.

“Dar patadas para no desaparecer” se ha representado del 15 de julio al 2 de agosto de 2009 en el Versus Teatre.

Intérpretes y creadores: Lidia González Zoilo, David Franch, Mónica Pérez Blanquer
Con la colaboración especial de Vera Waltser y Vicente Arlandis
Música: Roger Puig y ((( J )))
Iluminación: Ana Rovira
Atrezzo: Mercé Moreno, Alberto Pastore
Vestuario: Marta Pelegrina
Coreografía: Laura la bicha
Una coproducción de Colectivo 96º, Teatre Lliure, Centro Párraga y CAET
(Fábrica TNT)
, y colabora Lézarap’art.


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