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Crítica: Copacabana

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Copacabana

“No juegues con la comida”, nos decía nuestra madre en casa cuando éramos pequeños. Pues precisamente esto, jugar con la comida, y también con los espectadores, es lo que hacen los tres intérpretes de Copacabana, unos estrambóticos cocineros que se esfuerzan por elaborar un menú muy especial a sus clientes, con el humor como ingrediente principal de la receta, en un ecléctico show estrenado a la Biblioteca de Catalunya el pasado 4 de noviembre.

Para esta ocasión, la Biblioteca de Catalunya se ha transformado en un restaurante, pero no en uno cualquiera: allí se han establecido tres peculiares cocineros, descendentes del prestigioso chef del antiguo circo Bimil, pero sin mucha fortuna, puesto que no entra nunca nadie a comer. Este hecho hace que el desaliento se apodere de ellos, sus ilusiones y proyectos se desvanezcan, así que dejarán de preocuparse de la limpieza y del mantenimiento del restaurante hasta permitir que se vuelva un lugar destartalado y decrépito. Una noche, sin embargo, se presenta un numeroso grupo de clientes, toda una sorpresa para los jóvenes cocineros que, a pesar de no tener nada para ofrecer a los visitantes, harán todo lo que puedan para conseguir que todos se marchen medianamente cenados y con la satisfacción de haber asistido a una experiencia única.

Copacabana es un espectáculo inclasificable, en él convergen casi todas las artes que podríamos encontrar en el desaparecido circo Bimil pero desde un punto de vista más de poca monta, hay desde números de cabaret y revista en pequeño formato hasta mimo, pasando por divertidos gags donde las sombras chinas nos muestran una dama bastante peluda, bel canto o una simpática referencia a La dama y el vagabundo, incluso nos encontraremos un circo minimalista donde una cebolla realiza las funciones de maestro de ceremonia, y todo esto mientras los tres chefs, unos chapuceros con peinados imposibles que desafían la ley de la gravedad, improvisan un particular menú con todo aquello que encuentran por la vieja cocina: palomitas, verduras, espagueti y copa de chocolate salado, un festín comestible a pesar de su aspecto, que sólo dejará satisfecho a los comensales que sean menos exigentes.

Este es un espectáculo bienintencionado que compensa con originalidad e imaginación los pocos medios de los cuales dispone, y es de justicia reconocer el gran mérito que tiene este hecho, pero lo cierto es que los diferentes gags que nos proponen son un poco irregulares, haciendo que la función resulte a ratos divertida, pero no tanto como a priori uno podía imaginar: esta es una obra basada en esencia en el teatro gestual, sin diálogos, hecho que al principio descoloca un poco al espectador más convencional, que enseguida se ve obligado a cambiar el chip; además, el secreto de su comicidad radica, casi en exclusiva, en la interacción de los actores con el público, y hacer de esto el eje principal de un show es todo un riesgo, puesto que no todo el mundo acepta colaborar fácilmente en estos tipos de espectáculos, ni por supuesto ninguno de nosotros tiene suficiente talento para seguir el juego de los camareros. Sea como fuere, los tres actores, un poco histriónicos y con una inocencia casi infantil, ofrecen un amplio abanico de registros (unos playbacks, muy conseguidos, juegan a dar vida a los productos de la cena, utilizan su cuerpo como principal herramienta de comunicación) que no permiten que el público se aburra, consiguiendo que todos los espectadores acaben colaborando en cada función.

En definitiva, si usted quiere disfrutar de un menú humorístico muy especial, si disfruta interactuando en el teatro y quiere ver un espectáculo que se aleja de los clichés habituales de lo que es una típica función de teatro, Copacabana es la obra que estaba esperando.

“Copacabana” se representa en la Biblioteca de Catalunya hasta el 5 de diciembre de 2010.

Dirección: Sergi Ots
Intérpretes: Natàlia Méndez, Emilie De Lemos y Sergi Ots
Guión: Emilie De Lemos y Sergi Ots
Coreografía: Sheila Ferrer
Escenografía: Jordi Dorado
Vestuario: Espe Pascual
Sonido: Erin Ruiz
Iluminación: Quim Aragón y Francis Baena
Efectos especiales: Marcos Díaz

Horario: miércoles y jueves, a las 21:00 horas; viernes y sábado, a las 20:00 y a las 23:00 horas y domingos, a las 19:00 horas
Precio: 18 €
Duración de la obra: 90 minutos

MÁS INFORMACIÓN EN:
www.ponten-pie.com
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