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Crítica: Cleopatra en el Teatre Lliure

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Una reina que no quiere hundirse en el fango. Aunque se embadurnará hasta las cejas. Por convicción y coherencia. He aquí la protagonista de la nueva obra del ciclo “Todo por dinero” programado a modo de trilogía por el Teatre Lliure barcelonés.

En CLEOPATRA, conocemos la lucha de una obrera de las artes sexuales (que también las hay y no proporcionan pocas satisfacciones a su público siempre de pago) por convertirse en estrella de su propia dignidad y portavoz de la comunidad ante una administración pública que está desmontando el escenario en el que se esfuerzan por brillar noche tras noche, ensayando día a día la forma de mejorar el espectáculo.

Iván Morales, autor y director, sitúa a su heroína en una etapa de transición crucial: El ocaso de sus andanzas gloriosas en el antiguo Barrio Chino de la Ciudad Condal. Con ello, se dispone a detallar dos procesos paralelos: La reconversión urbanística de ese Paraíso sin serpiente y, de paso, la posibilidad de asumir con madurez y orgullo la denostada condición de madre de la protagonista. Si en lo primero Morales se queda en la declaración de intenciones, lo segundo halla en su escritura un estilo vivo y completo. Hablar de lo que uno quiere denunciar debe ir más allá de los titulares y cuando se trata de articularlo dramatúrgicamente aquí nos falta percibir el sufrimiento y la insistencia. En cambio, la ternura que emana esta reina lejana al Nilo en sus encuentros domésticos con su inquilino nos retrotrae a esa Chusa de Alonso de Santos que, en “Bajarse al moro”, iluminaba con su hospitalidad vecinal la marginalidad de la madrileña zona de Lavapiés. Porque de lo que se trata es de descubrir en medio del cieno social en el que se ven obligados a revolcarse los más débiles ese valor precioso de chapotear juntos.

Iván estructura su obra en tres puntos de vista desiguales que contribuyen a dar luz al asunto: El rebelde de la hija abandonada (distinguida Clàudia Benito), a veces excesivamente estilizado); el integrador de un camello semilegendario (sabio Manel Sans cuando hace de Marco Antonio de saldo); y, elevándose por encima de los otros, el esperanzador de la Reina, que en la piel de una muy adecuada Anna Azcona transpira empeño, pasión y mágico oficio. Los tres vértices se abren y se cierran al compás de aceleradas persecuciones, patéticos roces, seductoras sobremesas y entrañables números de “varietés”. Y que Julio César no se moleste en venir, que en el Lliure nos reservamos el derecho de admisión…

“Cleopatra” se representa en el Teatre Lliure de Barcelona del 6 al 24 de mayo y los días 20 y 21 de junio de 2015.

http://www.teatrelliure.com/ca/programacio/temporada-2014-2015/cleopatra

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