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Crítica: Cinco horas con Mario, en el teatro Goya.

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Si tuviera que recordar alguna de las novelas que me hicieron leer en el instituto, mi memoria no podría ir más allá de tres o cuatro títulos, entre ellos El árbol de la ciencia, de Pío Baroja; El misterio de la cripta embrujada, de Eduardo Mendoza; Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite o Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, obra esta última que debido a la peculiaridad de su argumento y a la maestría de su composición ocupa un lugar privilegiado en mi memoria. No podía, pues, dejar pasar la oportunidad de acudir al estreno en el teatro Goya de la versión teatral de la novela, dirigida por Josefina Molina e interpretada por Natalia Millán.

Lo primero que me veo obligado a comentar es el cambio en el reparto que ha sufrido la representación. Si desde hacía 25 años el papel había sido interpretado por Lola Herrera, su edad, acumulada de forma natural a lo largo de la vida, la ha instado a traspasar el relevo generacional a Natalia Millán, que se ha hecho con un papel conocido por muchos y caracterizado por una luz escénica propia.

Cinco horas con Mario nos traslada a la España de la década de los años 60. Carmen Sotillo, a los 44 años de edad, acaba de perder a Mario, su marido, de forma inesperada. Tras el velatorio Carmen decide mantener una última e íntima conversación con él, un monólogo-diálogo en el que asomarán sus ideas, sus anhelos y sueños no alcanzados, sus reproches y sus secretos. Serán las últimas horas que Carmen pasará con Mario y su oportunidad para despedir a su marido.

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No hace falta, creo yo, hablar del texto y de su autor, Miguel Delibes, un clásico donde los haya de la literatura española del siglo XX. De lo que sí que hace falta hablar es de la luciente actuación de Natalia Millán y de la fiel adaptación de la obra. Millán le da al espectáculo un grado de naturalidad, credibilidad y familiaridad que sabe captar la atención del público. Su interpretación da vida al texto y nos acerca a la experiencia vital de una joven viuda española en los años 60 y a sus reflexiones sobre la política y la sociedad del momento, el matrimonio o las responsabilidades familiares. Todo ese tipo de cavilaciones que surgen en los momentos de intimidad de nuestro ser en los que hablamos con nosotros mismos y en los que no cabe lugar para la mentira ni la adulteración. Así pues la obra se convierte en una introspección en la que conoceremos todo acerca de Carmen, mucho sobre su marido y bastante de lo relativo a la sociedad de los años 60 de la que formaron parte, de un pasado que poco a poco ha ido desvaneciéndose para dar lugar al presente en el que habitamos nosotros.

Josefina Molina nos presenta una inmejorable adaptación de la novela de Delibes, no por otra el autor participó en su momento en la misma. De esta forma nos parecerá estar realmente en un velatorio, o más concretamente en las últimas horas de vela íntima del difunto, y seremos testigos de la trascendental conversación que la protagonista nunca pudo mantener con su marido. Una propuesta que representa un acierto en muchos aspectos, si bien el ritmo, debido a lo estático de la composición, puede hacer resentir el desarrollo de la obra.

La adaptación de la novela de Delibes, que estará en cartelera hasta el próximo 11 de octubre, es una excelente ocasión para revivir un clásico de los de antes, aquellos que no necesitan de ostentosos abalorios para llegar al público y que se dirige a él de forma natural, apelando a ese paño de emociones que todos llevamos dentro y a unos sentimientos que, quien más o quien menos, todos compartimos ante la pérdida de un ser querido.

Cinco horas con Mario” se representa en el Teatre Goya del 4 de septiembre al 11 de octubre de 2013.

Autor: Miguel Delibes
Adaptación: Miguel Delibes, Josefina Molina y José Sámano
Dirección: Josefina Molina
Reparto: Natalia Millán
Escenografía: Rafael Palmero
Iluminación: Francisco Leal
Música: Luis Eduardo Aute
Producción: Sabre Producciones

Horarios, precios y descuentos: ver web teatro
Duración: 1 hora y 30 minutos (sin entreacto)
Idioma: castellano

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